13/05/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Senado de la Nación. Imagen: Web.
El oficialismo de Javier Milei abrió una nueva batalla política en el Congreso con el arranque del debate por la reforma electoral y la eliminación de las PASO, un paquete explosivo que ya genera fuertes tensiones incluso entre los aliados habituales de la Casa Rosada.
La discusión comenzará en el Senado en un clima cargado de desconfianza, acusaciones cruzadas y negociaciones frenéticas. Mientras el Gobierno intenta imponer cambios profundos en el sistema político argentino, sectores del PRO y la UCR denuncian maniobras para concentrar poder y rediseñar las reglas electorales a medida del oficialismo.
El conflicto estalló luego de que La Libertad Avanza rechazara el pedido opositor para debatir por separado la ley de Ficha Limpia. La decisión provocó malestar entre bloques dialoguistas y dejó expuesta otra interna dentro del armado parlamentario libertario.
La reforma impulsada por el Gobierno no solo apunta a eliminar las PASO, sino también a modificar de manera drástica el funcionamiento de los partidos políticos, el financiamiento electoral y hasta los debates presidenciales obligatorios.
Entre los puntos más polémicos aparece el fin de las primarias abiertas, una herramienta que durante años permitió ordenar internas partidarias y ampliar la participación electoral. El oficialismo sostiene que las PASO representan un gasto innecesario, pero la oposición denuncia que el verdadero objetivo es debilitar a los partidos tradicionales y concentrar aún más el poder político.
El proyecto también habilita un fuerte avance del financiamiento privado de campañas, eliminando buena parte del aporte estatal y aumentando el peso del dinero empresarial en las elecciones. Para muchos sectores opositores, el esquema abre la puerta a una mayor dependencia política de grupos económicos y financistas.
Otro punto explosivo es la eliminación de la publicidad gratuita en medios y la posibilidad de terminar con los debates presidenciales obligatorios, medidas que ya despiertan denuncias de intento de blindaje mediático y desigualdad electoral.
La tensión se agravó porque ni siquiera dentro del bloque aliado existe consenso pleno. El PRO y sectores del radicalismo buscaban tratar primero la ley de Ficha Limpia, pero el oficialismo rechazó la jugada y decidió avanzar con todo el paquete junto.
El Gobierno necesita mayorías especiales para aprobar la reforma y por eso empezó una negociación feroz con gobernadores, bloques provinciales y sectores dialoguistas. En la Casa Rosada admiten que todavía no tienen asegurados los votos y que podrían verse obligados a retroceder parcialmente, especialmente en el intento de eliminar definitivamente las PASO.
Mientras tanto, crecen las sospechas sobre el verdadero objetivo político detrás de la reforma: rediseñar el sistema electoral en medio de la crisis económica, la caída de imagen del Gobierno y el desgaste acelerado de la gestión libertaria.
La pelea recién empieza y amenaza con convertirse en otro frente de conflicto feroz entre el oficialismo y una oposición que ya acusa a Milei de querer manipular las reglas de juego para sostenerse políticamente.







