19/05/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Adorni y familia subiendo al jet privado que los llevaría a Uruguay. Imagen: Archivo.
La bandera anticasta del gobierno libertario volvió a quedar envuelta en una tormenta política después de que una investigación periodística expusiera detalles explosivos sobre el viaje privado que realizó Manuel Adorni a Punta del Este. Lo que públicamente había sido presentado como unas simples vacaciones familiares terminó salpicado por denuncias de reuniones reservadas, empresarios pagando entradas VIP y negocios cruzados con figuras cercanas al oficialismo.
Según reveló el periodista Sebastián Lacunza, el jefe de Gabinete viajó en un vuelo privado hacia Uruguay y aprovechó su estadía para protagonizar una exclusiva charla en la Trump Tower de Punta del Este junto a un selecto grupo de empresarios argentinos y uruguayos. El dato que detonó el escándalo fue que cada asistente habría desembolsado mil dólares para acceder al encuentro privado con el funcionario libertario.
La reunión, organizada bajo fuerte hermetismo, habría contado con la presencia de doce empresarios, lo que dejó un ingreso estimado de 12 mil dólares. Parte de ese dinero, según la investigación, habría servido para cubrir el costo del vuelo privado utilizado por Adorni, valuado en aproximadamente 8 mil dólares.
Durante el encuentro reservado, el funcionario expuso sobre la denominada ley de inocencia fiscal, el polémico blanqueo de capitales impulsado por el Gobierno nacional. El evento combinó así negocios, política y contactos exclusivos en uno de los edificios más emblemáticos del lujo inmobiliario regional.
La revelación golpeó de lleno el discurso oficial que llegó al poder prometiendo austeridad extrema y una guerra frontal contra los privilegios de la dirigencia política. Mientras el Gobierno sostiene públicamente un relato de ajuste y sacrificio económico, la filtración de estas reuniones privadas abrió fuertes cuestionamientos sobre los vínculos entre funcionarios, empresarios y actividades pagas en el exterior.
La trama detrás del encuentro también dejó al descubierto conexiones empresariales y políticas de alto voltaje. Uno de los organizadores centrales fue Rolando Rozenblum, empresario uruguayo, concejal y excandidato a alcalde de Punta del Este, quien busca posicionarse políticamente bajo la influencia del modelo libertario argentino.
Rozenblum además aparece ligado a la finalización de la Trump Tower en Uruguay y carga con antecedentes judiciales en Brasil por fraude. Aunque aquella causa fue posteriormente anulada debido a irregularidades atribuidas al entonces juez Sergio Moro, el prontuario volvió a quedar bajo la lupa tras conocerse su cercanía con figuras libertarias.
Otro nombre que emergió en el centro del escándalo fue el de Marcelo Grandío, empresario, amigo personal de Adorni y socio comercial de Rozenblum. Grandío ya había participado en la organización de eventos para Javier Milei durante la campaña presidencial de 2022 y actualmente enfrenta cuestionamientos opositores por supuestos beneficios obtenidos dentro de la TV Pública mediante contratos de producción.
El caso amenaza con transformarse en otro dolor de cabeza para el oficialismo, que enfrenta crecientes críticas por las contradicciones entre su discurso anticasta y los movimientos de funcionarios ligados a vuelos privados, empresarios privilegiados y encuentros exclusivos de alto costo en el exterior.






