21/05/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Tarjetas. Ilustrativa. Web.
La crisis económica golpea cada vez más fuerte a millones de familias argentinas y el endeudamiento ya se convirtió en una bomba social que no deja de crecer. En medio de niveles récord de morosidad y hogares completamente asfixiados por las cuotas, el Banco Central decidió bajar la tasa de interés para financiar tarjetas de crédito, en una maniobra que llega cuando gran parte de la población ya vive atrapada entre préstamos, intereses y consumos básicos imposibles de cubrir.
La entidad monetaria redujo la tasa nominal anual para las financiaciones de tarjetas al 67,85% para el ciclo de junio, apenas 1,5 puntos menos que el valor anterior. La medida fue oficializada mediante una comunicación interna del Banco Central y afecta directamente a las empresas emisoras de tarjetas de crédito y compra.
Detrás de la decisión aparece un escenario alarmante: la morosidad en créditos familiares ya alcanzó el 11,2% y sigue escalando a un ritmo explosivo. Cada vez más argentinos dejan de pagar préstamos, refinancian consumos o directamente sobreviven financiando alimentos, medicamentos y gastos esenciales con la tarjeta.
El dato que más preocupa es que el problema dejó de afectar solo a los sectores más pobres. Ahora también golpea a familias de ingresos medios y altos, que comenzaron a caer en incumplimientos tras meses de inflación, ajuste, pérdida de poder adquisitivo y salarios pulverizados.
Según relevamientos privados basados en estadísticas oficiales, la deuda bancaria promedio por hogar ya asciende a 5,7 millones de pesos, mientras que la deuda no bancaria supera el millón por familia. Entre préstamos, tarjetas, financieras, comercios y créditos informales, el pasivo total de los argentinos explotó hasta alcanzar los 39 billones de pesos.
La postal es devastadora: familias enteras atrapadas pagando mínimos de tarjeta, créditos refinanciados a tasas altísimas y una cadena de endeudamiento que se volvió crónica. Mientras tanto, el Gobierno mantiene su política económica de ajuste y el Banco Central intenta contener el deterioro financiero bajando levemente las tasas, aunque especialistas advierten que el alivio resulta insignificante frente al tamaño de la crisis.
El drama del sobreendeudamiento ya dejó de ser una excepción para convertirse en parte de la vida cotidiana de millones de personas que recurren al crédito para sobrevivir. En muchos hogares, las tarjetas dejaron de ser una herramienta de consumo y pasaron a convertirse en el último salvavidas antes del colapso económico.







