CASO CORDEYRO: Crecen la duda y la desconfianza

22/05/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: El excomisario salteño Vicente Cordeyro. Imagen: Web. 
Siete meses después de la muerte del excomisario salteño Vicente Cordeyro, el caso sigue rodeado de dudas, contradicciones y un creciente clima de desconfianza hacia la investigación judicial. La familia rompió el silencio y lanzó una acusación durísima: sostienen que desde el inicio existió un intento de instalar rápidamente la hipótesis de suicidio mientras todavía faltaban pericias clave, datos del celular y reconstrucciones fundamentales.

Durante la entrevista realizada en el programa Qué Parte No Entendiste???, conducido por Mabel Corrales, Nicolás Cordeyro, hijo del exjefe policial, volvió a sacudir a Salta y reabrió interrogantes incómodos sobre una muerte que impactó de lleno en una provincia golpeada por el avance del narcotráfico, las denuncias de corrupción y el descreimiento creciente hacia las instituciones judiciales.

La familia asegura que la hipótesis oficial “no cierra por ningún lado”. Y el nivel de detalles que describen transforma el caso en una bomba política y judicial que amenaza con seguir creciendo.

Vicente Cordeyro no era un policía cualquiera. Había pasado por áreas sensibles como Drogas Peligrosas, Investigaciones y la frontera de Salvador Mazza. Incluso ya retirado, continuaba denunciando públicamente situaciones vinculadas al narcotráfico y señalando irregularidades con nombre y apellido. Su figura tenía peso mediático, político y judicial. Y justamente eso es lo que hoy hace que su entorno sospeche que detrás de su muerte podría haber algo mucho más grave.

La indignación familiar explotó especialmente por las declaraciones tempranas que apuntaban al suicidio prácticamente desde el comienzo de la causa. Nicolás Cordeyro cuestionó duramente que desde ámbitos judiciales se hablara de un caso “esclarecido” apenas un mes después del hallazgo del cuerpo, cuando todavía ni siquiera estaban terminados análisis centrales sobre el teléfono celular y otros elementos secuestrados en la escena.

El reclamo es demoledor: aseguran que nunca se realizó una verdadera autopsia psicológica que permita sostener científicamente que Vicente Cordeyro podía quitarse la vida.

Según su hijo, no existían cambios de conducta, mensajes de despedida ni señales previas compatibles con un cuadro suicida. Por el contrario, describió a su padre como una persona activa, organizada y con proyectos inmediatos.

La familia insiste en que algo ocurrió en el trayecto de regreso a su casa. Cámaras de seguridad mostrarían que Cordeyro cambiò abruptamente de rumbo y desde allí se pierde todo rastro claro de lo sucedido.

El punto más explosivo aparece alrededor del teléfono celular.

Según relató Nicolás Cordeyro, dos minutos antes de apagarse definitivamente, el aparato registró un envío masivo de datos compatible con una videollamada, una llamada de WhatsApp o transferencia importante de información. Sin embargo, la fiscalía informó que no pudo recuperar el último mes completo de actividad del dispositivo porque el teléfono apareció completamente quemado.

La familia sospecha que allí puede esconderse una clave decisiva sobre las últimas horas del excomisario.

Pero las dudas no terminan ahí.

El relato sobre el estado del cuerpo y la escena donde fue encontrado abre todavía más interrogantes. Nicolás Cordeyro habló de quemaduras gravísimas, costillas rotas, cuatro cuchillos hallados en el lugar y una cuerda que apareció intacta pese a que gran parte de los elementos estaban incendiados.

La familia cuestiona directamente la lógica de la hipótesis oficial. Les resulta imposible creer que una persona con quemaduras de segundo y tercer grado en el 70 por ciento del cuerpo pudiera desplazarse sola por cerros y zonas de difícil acceso durante más de 150 metros para luego quitarse la vida sin intervención de terceros.

La frase más fuerte llegó cuando recordó una máxima clásica de criminalística: “el fuego se usa para borrar pruebas”.

Esa definición golpea de lleno sobre la escena investigada, donde la ropa apareció quemada y gran parte de la evidencia quedó destruida.

La tensión también escaló por el método de reconstrucción elegido en la causa. La familia y sus peritos cuestionaron la intención de realizar una reconstrucción virtual y pidieron que se hiciera un procedimiento presencial en el lugar del hallazgo.

El temor es que una simulación digital permita “armar escenarios imposibles”, tal como —según plantearon— ocurrió recientemente en otro caso judicial resonante en Salta, donde una reconstrucción virtual intentó instalar una teoría luego descartada durante el juicio.

Detrás de todo el reclamo aparece una acusación política todavía más profunda: la sensación de que alguien quiso cerrar demasiado rápido un caso extremadamente sensible.

La familia no habla directamente de encubrimiento, pero sí insiste en que hubo líneas de investigación que nunca se siguieron, testigos que no fueron convocados y pericias incompletas.

El peso simbólico de Vicente Cordeyro vuelve todo más delicado. Durante años denunció públicamente el crecimiento del narcotráfico, cuestionó la falta de políticas reales de seguridad y expuso situaciones incómodas para distintos sectores de poder en Salta.

Su hijo recordó incluso que diferentes organismos llegaron a desacreditarlo públicamente cuando realizaba denuncias sensibles. Y ahora, con su muerte aún sin explicación clara, muchas de aquellas advertencias vuelven a tomar fuerza.

El caso ya dejó de ser solamente un drama familiar. En la calle, en redes sociales y en distintos sectores de la sociedad salteña crece la sensación de que la verdad todavía está lejos de aparecer.

Mientras tanto, la familia asegura vivir “suspendida en el tiempo”, incapaz de cerrar el duelo porque todavía no saben qué pasó realmente con Vicente Cordeyro.

Y detrás de esa incertidumbre aparece una pregunta que empieza a incomodar cada vez más en Salta: si un exjefe de Investigaciones con décadas enfrentando narcotráfico, crimen organizado y corrupción puede morir en circunstancias tan oscuras sin una explicación contundente… ¿qué garantías tiene el resto de la sociedad?