26/05/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Rutas destruidas en todo el país por las políticas de abandono del gobierno nacional. Imagen: Web.
Desde el campo salteño estallaron contra el abandono de las rutas nacionales y apuntaron directamente al ajuste del gobierno de Javier Milei, al que responsabilizan por el deterioro histórico de la infraestructura vial en el norte argentino. La advertencia llegó desde uno de los referentes del sector agropecuario provincial, que aseguró que hay caminos “que nunca estuvieron en tan mal estado” y describió un escenario de peligro permanente para productores, transportistas y vecinos.
El reclamo golpea de lleno a uno de los sectores que en 2023 apoyó masivamente al oficialismo libertario esperando una baja de impuestos, desregulación y alivio económico. Pero a casi dos años de gestión, muchos productores comenzaron a admitir públicamente que el ajuste nacional terminó impactando directamente sobre la producción y la logística regional. “Esto votaste”, lanzó con ironía y bronca el dirigente rural al describir la destrucción de rutas clave para la actividad económica salteña.
En distintas zonas de la provincia, camioneros y productores denuncian que circular por corredores nacionales se volvió una odisea: pozos gigantes, banquinas destruidas, falta de señalización y ausencia total de mantenimiento. El problema afecta especialmente a rutas utilizadas para el transporte de granos, ganado y mercadería, donde el desgaste ya provoca accidentes, roturas mecánicas y enormes pérdidas económicas.
La paralización de la obra pública impulsada por Nación dejó prácticamente frenados los trabajos de mantenimiento vial en todo el país. En Salta, el impacto es todavía más grave por las largas distancias, el tránsito pesado y la dependencia que tienen muchas economías regionales de las rutas nacionales para sacar producción hacia puertos y centros urbanos.
Desde distintos sectores productivos ya comenzaron a cuestionar abiertamente la política libertaria de “obra pública cero”, que en provincias del norte se traduce en aislamiento, rutas detonadas y mayores costos logísticos. Empresarios y productores advierten que el deterioro vial ya afecta la competitividad y encarece todavía más una economía regional golpeada por la inflación, la caída del consumo y el aumento del combustible.
El malestar también expone una contradicción política incómoda para La Libertad Avanza: parte del núcleo duro que celebraba el ajuste empieza ahora a sufrir las consecuencias concretas del retiro del Estado. En el interior profundo, donde las rutas son vitales para trabajar, estudiar o acceder a servicios básicos, el abandono ya no puede maquillarse con discursos de redes sociales.
Mientras Nación sostiene que no hay recursos para infraestructura, en Salta crece la sensación de que el norte volvió a quedar relegado. Y ahora son incluso sectores históricamente cercanos al liberalismo económico quienes empiezan a advertir que el ajuste sin inversión también destruye producción, empleo y desarrollo.






