EL EMPLEO EN NEGRO SE DISPARA: Casi la mitad trabaja para empresas legales que evaden

11/06/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Ilustrativa. Web.
Un informe revela que el 43,3% de los trabajadores argentinos se desempeña en condiciones de informalidad. El dato más alarmante es que casi la mitad de los asalariados en negro trabaja para empresas formalmente registradas que incumplen deliberadamente sus obligaciones laborales.

Durante años se instaló la idea de que el trabajo en negro era un fenómeno marginal, vinculado exclusivamente a talleres clandestinos, emprendimientos precarios o actividades de subsistencia. Sin embargo, una nueva radiografía del mercado laboral argentino derriba ese mito y expone una realidad mucho más incómoda: gran parte de la informalidad se encuentra dentro de empresas perfectamente registradas que operan bajo la vista de todos.

Según un informe elaborado por el Centro de Estudios Metropolitanos (CEM), el 43,3% de los trabajadores ocupados se encuentra en situación de informalidad. Pero el dato más impactante revela que el 46,9% de esos asalariados trabaja para firmas legalmente constituidas que, pese a estar registradas y conocer las normas vigentes, deciden no declarar a parte de su personal.

La conclusión es contundente: miles de trabajadores son víctimas de una evasión laboral sistemática practicada por empresas que funcionan dentro de la legalidad formal, pero que incumplen derechos básicos como aportes jubilatorios, obra social, aguinaldo, vacaciones pagas e indemnizaciones.

Detrás de cada empleado no registrado hay una historia de vulnerabilidad. Son trabajadores que cumplen horarios, generan ganancias y sostienen actividades económicas, pero que permanecen invisibles para el sistema laboral y de seguridad social.

El informe también señala que la pequeña escala aparece como el principal escenario de la precarización. Casi siete de cada diez asalariados en negro trabajan en establecimientos con diez empleados o menos. Comercios, talleres, pequeñas empresas familiares y emprendimientos de baja estructura concentran buena parte de la problemática.

Entre los sectores más afectados sobresale la construcción, donde la informalidad alcanza niveles alarmantes. También aparecen hoteles, restaurantes y comercios, actividades históricamente asociadas a salarios bajos, alta rotación y escasa fiscalización.

A nivel regional, el panorama resulta especialmente crítico en el norte argentino. El NOA lidera los índices de empleo no registrado, seguido por Cuyo y el NEA. La Patagonia, impulsada por actividades altamente reguladas como la minería y el petróleo, presenta los mejores indicadores laborales del país.

Sin embargo, por volumen poblacional, el Gran Buenos Aires continúa siendo el principal núcleo de concentración del trabajo informal, acumulando más de la mitad de los asalariados no registrados de Argentina.

La investigación también revela otra fractura silenciosa: la de los trabajadores independientes. Mientras millones de cuentapropistas sobreviven sin aportes ni cobertura social, crece un fenómeno que combina precariedad con desencanto hacia el sistema previsional. Incluso trabajadores con estudios universitarios optan por esquemas informales al considerar que los beneficios futuros no compensan los costos actuales.

En este contexto, el debate sobre la reforma laboral vuelve a cobrar fuerza. Mientras el Gobierno sostiene que busca flexibilizar y modernizar las relaciones laborales para incentivar la contratación, sectores sindicales y especialistas advierten que el riesgo es consolidar una nueva normalidad donde la precarización deje de ser una excepción para convertirse en regla.

La cifra final resume la magnitud del problema: más de cuatro de cada diez trabajadores argentinos desarrollan su actividad sin acceso pleno a los derechos laborales básicos. Una realidad que no ocurre en las sombras ni en la clandestinidad, sino muchas veces detrás de las puertas de empresas perfectamente visibles para el Estado.