18/06/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Descartan una baja real en los combustibles y crece la preocupación por el costo de moverse en Salta.
Las esperanzas de miles de automovilistas salteños de encontrar un alivio en los surtidores recibieron un duro golpe. Desde la Cámara de Estaciones de Servicio de Salta descartaron que se produzca una baja significativa en los precios de las naftas durante los próximos meses, echando por tierra las expectativas que habían comenzado a circular entre consumidores golpeados por el constante aumento del costo de vida.
La advertencia llegó de la mano de Andrea Guraiib, presidenta de la entidad, quien explicó que cualquier modificación en los valores que pudiera observarse en algunas estaciones de servicio respondería a estrategias comerciales específicas de determinadas petroleras y no a una reducción genuina del precio de los combustibles.
En otras palabras, la tan esperada baja no sería más que una maniobra de marketing destinada a atraer clientes y mejorar ventas en determinados puntos o franjas horarias, sin representar un beneficio real y sostenido para quienes deben llenar el tanque para trabajar, estudiar o simplemente movilizarse.
Según explicó la dirigente, algunas compañías evalúan retomar el denominado «micropricing», un sistema mediante el cual los precios varían según la ubicación geográfica de la estación o el horario de carga. Esta modalidad ya había sido utilizada en el pasado para incentivar el consumo durante momentos de menor demanda.
Sin embargo, Guraiib fue contundente al señalar que no existe ningún escenario que permita pensar en una reducción importante del precio de los combustibles.
Las cifras que podrían llegar a verse, según indicó, serían prácticamente simbólicas. Una rebaja de uno, dos o incluso cinco pesos por litro no modificaría de manera sustancial la economía de las familias ni la planificación financiera de las empresas que dependen diariamente de vehículos para desarrollar sus actividades.
La aclaración llega en un contexto donde cada peso cuenta. Con salarios que siguen perdiendo capacidad de compra y gastos básicos cada vez más elevados, el combustible se convirtió en uno de los costos más sensibles para los hogares argentinos.
La situación es tan compleja que el propio sector reconoce que los hábitos de consumo cambiaron drásticamente durante los últimos meses. Lo que antes era una práctica habitual para muchos conductores hoy se transformó en un lujo difícil de sostener.
Según reveló Guraiib, cada vez más usuarios abandonan las naftas premium para pasarse a combustibles convencionales. El fenómeno refleja una realidad económica que obliga a ajustar gastos incluso en aspectos esenciales de la vida cotidiana.
Pero el cambio no termina allí. También cayó la frecuencia de carga. Familias que anteriormente llenaban el tanque tres veces al mes ahora lo hacen una vez y media o, con suerte, dos veces. El uso del automóvil comenzó a restringirse y muchas personas optan por compartir viajes, utilizar más el transporte público o reducir desplazamientos innecesarios.
La crisis también impacta en actividades vinculadas al transporte de corta distancia, un sector que siente cada vez con mayor intensidad la retracción del consumo y la necesidad de los usuarios de recortar gastos.
En paralelo, el panorama del GNC aparece por ahora más estable. Desde la Cámara aseguraron que no existen inconvenientes de abastecimiento ni riesgos de cortes en el suministro, incluso en medio de las bajas temperaturas que suelen incrementar la demanda energética.
No obstante, tampoco hay buenas noticias en ese frente. La dirigente advirtió que podrían registrarse leves incrementos debido al aumento de costos operativos, especialmente por las fuertes subas en las tarifas de energía eléctrica que impactan directamente sobre la estructura de gastos de las estaciones de servicio.
Así, mientras muchos esperaban una reducción que les permitiera recuperar algo de aire financiero, el sector anticipa un escenario completamente distinto: combustibles que seguirán caros, promociones limitadas y consumidores obligados a seguir ajustando sus hábitos para llegar a fin de mes.
La conclusión es clara. Al menos por ahora, los surtidores no ofrecerán el alivio que miles de salteños esperaban. Y en una economía donde cada gasto es analizado con lupa, llenar el tanque continúa siendo una de las decisiones más pesadas para el bolsillo de trabajadores, comerciantes y familias enteras.







