19/06/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Lilia Lemoine. OMagen: LPO/Juan Casas.
La crisis que rodea a Manuel Adorni ya no genera preocupación únicamente en la oposición. Ahora también está provocando fuertes cortocircuitos dentro de La Libertad Avanza, donde crece el malestar, las recriminaciones internas y el temor a que el oficialismo quede expuesto en el Congreso frente a una avanzada opositora que busca golpear directamente al jefe de Gabinete.
Las señales de alarma se encendieron durante una reunión especialmente tensa del bloque libertario en la Cámara de Diputados. Lo que debía ser un encuentro de coordinación terminó convirtiéndose en una catarata de cuestionamientos, pases de factura y expresiones de preocupación por la falta de respaldo público hacia uno de los funcionarios más cercanos al presidente Javier Milei.
En medio de ese escenario apareció una figura inesperada: Lilia Lemoine, quien asumió un rol de vigilancia política dentro del espacio y comenzó a exigir explicaciones a sus propios compañeros por el silencio que mantienen frente al escándalo que envuelve a Adorni.
Según trascendió desde el oficialismo, la diputada estaría monitoreando entrevistas, programas de televisión, apariciones públicas y redes sociales para detectar quiénes defienden al jefe de Gabinete y quiénes optan por mantenerse al margen.
La situación generó incomodidad inmediata dentro de la bancada libertaria.
Varios legisladores consideran que la actitud de Lemoine se asemeja más a una tarea de control interno que a una estrategia política. Algunos incluso aseguran que la legisladora comenzó a presionar a sus compañeros para que salgan públicamente a respaldar a Adorni en medio de las denuncias y cuestionamientos que enfrenta.
El problema para el oficialismo es que el entusiasmo por defender al funcionario parece escasear.
Mientras la oposición avanza con la convocatoria para debatir una interpelación con moción de censura contra el jefe de Gabinete, numerosos legisladores libertarios eligieron el silencio o evitaron involucrarse públicamente en la controversia.
Ese vacío es precisamente lo que habría desatado la furia de Lemoine.
Según versiones que circulan en los pasillos del Congreso, la diputada asegura que Karina Milei sigue atentamente quiénes acompañan a Adorni y quiénes prefieren tomar distancia en este momento crítico.
Las advertencias habrían generado aún más tensión dentro del bloque.
Algunos legisladores reconocen en privado que existe preocupación por las consecuencias políticas del caso y por el impacto que podría tener sobre el Gobierno si la oposición logra reunir el quórum necesario para avanzar con la ofensiva parlamentaria.
La ausencia de Martín Menem, que se encuentra de viaje en Israel, tampoco ayuda a contener la situación.
Con el presidente de la Cámara fuera del país, el liderazgo interno quedó en manos de Gabriel Bornoroni, quien enfrenta dificultades para ordenar una bancada donde comienzan a aparecer diferencias, nerviosismo y estrategias contrapuestas sobre cómo enfrentar la crisis.
El temor más grande en la Casa Rosada tiene fecha concreta: el próximo martes.
Ese día la oposición intentará reunir los 129 diputados necesarios para abrir una sesión especial destinada a tratar la interpelación contra Adorni. Aunque el oficialismo sostiene que no llegarán al número requerido, en los pasillos del Congreso la sensación es mucho menos optimista.
Algunos cálculos indican que la diferencia podría ser mínima y que la definición dependerá de bloques provinciales, sectores dialoguistas, radicales y aliados circunstanciales.
La incertidumbre creció aún más cuando comenzaron a circular versiones sobre conversaciones entre legisladores opositores que aseguran estar muy cerca de alcanzar el número mágico para habilitar la sesión.
Mientras tanto, desde el oficialismo intentan mostrar normalidad.
En las últimas horas varios diputados libertarios participaron de una llamativa producción audiovisual con estética futbolera donde se presentan como un equipo dispuesto a impulsar las leyes que necesita el Gobierno.
Sin embargo, detrás de las cámaras el clima parece muy distinto.
Las discusiones internas, el desgaste provocado por el caso Adorni y la posibilidad de una derrota parlamentaria empiezan a inquietar a sectores del oficialismo que observan cómo el conflicto amenaza con transformarse en una crisis política de mayores dimensiones.
Para complicar aún más el panorama, algunos aliados ya habrían advertido que si Milei decide sostener a Adorni a cualquier costo y la oposición fracasa en su intento de interpelarlo, tampoco garantizarán apoyo automático para futuros proyectos oficiales.
Así, mientras la Casa Rosada intenta blindar al jefe de Gabinete, puertas adentro de La Libertad Avanza crece una pregunta incómoda: ¿cuánto más está dispuesto a pagar el Gobierno para sostener a Manuel Adorni?
La respuesta podría comenzar a conocerse en los próximos días, cuando el Congreso vuelva a convertirse en el escenario central de una disputa que amenaza con profundizar las grietas dentro del propio oficialismo.







