19/06/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Javier Milei. Imagen: LPO/Juan Casas.
En una jugada que profundiza la tensión política y anticipa una nueva batalla entre la Casa Rosada y el Congreso, el presidente Javier Milei decidió respaldar públicamente a Manuel Adorni y ratificarlo como jefe de Gabinete pese a las crecientes presiones de la oposición, los escándalos que golpean al funcionario y las versiones que durante días alimentaron rumores sobre una posible salida del Gobierno.
La definición se produjo durante una reunión reservada en la Quinta de Olivos, donde Milei recibió a Adorni en un encuentro que oficialmente fue presentado como una revisión de temas de gestión, aunque en los hechos terminó funcionando como una contundente demostración de respaldo político.
El mensaje fue claro y contundente: Adorni no se va.
Fuentes cercanas al Gobierno aseguran que el Presidente no sólo descartó cualquier posibilidad de pedirle la renuncia, sino que además decidió colocarlo en el centro de la escena política para reforzar la señal de apoyo.
Como parte de esa estrategia, Milei le pidió que encabece la delegación oficial que viajará este sábado a Rosario para participar de los actos por el Día de la Bandera y que convoque para la próxima semana a la mesa política del oficialismo, un gesto interpretado como una muestra de confianza en medio de la tormenta.
La decisión representa un giro respecto de las versiones que circularon en los últimos días dentro de la propia Casa Rosada. Durante gran parte de la semana se especuló con una posible salida de Adorni, se mencionaron eventuales reemplazantes y hasta trascendió que algunos sectores del oficialismo consideraban que los hermanos Milei comenzaban a tomar distancia del funcionario.
Sin embargo, el Presidente optó por el camino contrario.
Lejos de retroceder ante la presión opositora, decidió redoblar la apuesta y convertir la continuidad de Adorni en una cuestión de poder político.
En el entorno presidencial sostienen que la ofensiva impulsada desde sectores del Congreso para avanzar sobre el jefe de Gabinete fortaleció la decisión de Milei de sostenerlo en el cargo. Incluso aseguran que, si prosperara una eventual remoción parlamentaria, el Gobierno buscaría instalar la idea de que se trata de una maniobra de carácter destituyente.
“Si lo echan, van a ser golpistas”, es la frase que, según distintas versiones, comienza a circular dentro de los despachos oficiales.
La estrategia oficial se apoya en un argumento político de alto voltaje: nunca en la historia democrática reciente un jefe de Gabinete fue removido por el Congreso, por lo que una medida de ese tipo sería presentada por el oficialismo como un intento de alterar el funcionamiento institucional del Poder Ejecutivo.
Mientras tanto, en el Senado aseguran que la situación es distinta. Allí afirman que existen conversaciones avanzadas para reunir los votos necesarios y que algunos sectores opositores ya estarían decididos a impulsar una ofensiva definitiva contra Adorni en las próximas semanas.
La pulseada promete escalar.
Dentro del Gobierno comparan la situación con el llamado “chicken game”, el clásico juego de riesgo popularizado por la película Rebelde sin causa, donde dos vehículos avanzan de frente a máxima velocidad y pierde quien gira primero para evitar el choque.
Según esta interpretación, Milei estaría convencido de que la oposición terminará retrocediendo antes de llegar al enfrentamiento final.
Pero el respaldo presidencial no sólo apunta hacia afuera.
También envía un mensaje interno a los funcionarios y dirigentes libertarios que durante los últimos días optaron por mantener silencio frente a las denuncias que golpean a Adorni.
La presencia del jefe de Gabinete en Rosario y su rol protagónico dentro de la mesa política son leídos como una advertencia para quienes evitaron salir públicamente a defenderlo.
Entre ellos aparecen nombres de peso dentro del oficialismo, incluyendo referentes que hasta ahora eligieron mantenerse al margen de la controversia.
Sin embargo, no todos dentro del Gobierno comparten el optimismo presidencial.
Algunos sectores observan con preocupación el impacto que el escándalo está teniendo sobre la imagen pública de la administración libertaria. Diversos sondeos reflejan un deterioro en la valoración de figuras clave del oficialismo y muestran a Adorni atravesando uno de los momentos más delicados de su carrera política.
Aun así, Milei parece decidido a ignorar las advertencias.
Según relatan funcionarios cercanos, el Presidente minimiza el efecto de las encuestas y considera que cualquier caída en la imagen puede revertirse más adelante.
Por ahora, la orden es clara: sostener a Adorni hasta las últimas consecuencias.
La disputa recién comienza y amenaza con convertirse en uno de los mayores enfrentamientos institucionales desde la llegada de Milei a la Casa Rosada. Entre denuncias, operaciones políticas, amenazas de remoción y acusaciones cruzadas, el Gobierno eligió confrontar y convertir la continuidad del jefe de Gabinete en una batalla que podría redefinir el equilibrio de poder entre el Ejecutivo y el Congreso.







