23/06/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Luis Toto Caputo, sigue endeudando el país con una imúnidad pocas veces vista. Imagen: LPO/Juan Casas.
Con avales del Banco Mundial y el BID, el Gobierno de Javier Milei habilitó una nueva toma de deuda por hasta USD 5.000 millones. La medida llega en medio del fuerte aumento del endeudamiento externo y a pocos días de un vencimiento millonario.
Mientras el Gobierno insiste en vender un relato de estabilidad económica, la realidad vuelve a mostrar la misma receta de siempre: más deuda para pagar deuda. A través del Decreto 478/2026, la administración de Javier Milei autorizó la contratación de créditos por hasta USD 5.000 millones con bancos internacionales, una cifra que supera ampliamente las garantías otorgadas hasta ahora por organismos multilaterales.
La decisión se conoce apenas días después de que trascendiera que la deuda externa argentina aumentó cerca de USD 30.000 millones desde la llegada de Milei a la Casa Rosada, un dato que el ministro de Economía, Luis Caputo, intentó relativizar mediante cambios contables que despertaron fuertes cuestionamientos entre economistas y analistas financieros.
Desde el oficialismo intentaron presentar la medida como una señal de confianza de los mercados. Sin embargo, detrás de los festejos de los operadores financieros aparece una realidad menos alentadora: Argentina sigue necesitando endeudarse para afrontar compromisos ya asumidos.
La autorización publicada en el Boletín Oficial permite a las áreas económicas definir libremente montos, plazos, monedas, tasas de interés y condiciones de los préstamos. También habilita la contratación de bancos internacionales, asesores legales, agentes financieros y calificadoras de riesgo para concretar las operaciones.
Inicialmente, algunos sectores del mercado interpretaron que se trataba del regreso de Argentina a Wall Street. La inclusión de la jurisdicción de tribunales de Nueva York alimentó esa versión y provocó una reacción positiva en los bonos soberanos. Sin embargo, al analizar el texto completo del decreto quedó claro que no se trata de una emisión tradicional de deuda en los mercados internacionales.
Lo que busca Caputo es conseguir préstamos bancarios respaldados parcialmente por garantías del Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y eventualmente la CAF. Es decir, los organismos multilaterales funcionan como una especie de seguro para los bancos privados, reduciendo el riesgo de prestar dinero a la Argentina.
En otras palabras, el Gobierno no logra acceder plenamente al financiamiento internacional por mérito propio y necesita el respaldo de organismos externos para conseguir condiciones más favorables.
La urgencia tiene fecha. El próximo 9 de julio el Tesoro deberá afrontar un vencimiento de deuda de aproximadamente USD 4.300 millones. Aunque el Gobierno asegura contar con gran parte de esos fondos depositados en el Banco Central, busca reforzar sus reservas y ganar margen financiero mediante este nuevo esquema de endeudamiento.
Así, mientras la administración Milei proclama equilibrio fiscal y recuperación económica, la dependencia del crédito externo continúa creciendo. La pregunta que comienza a instalarse es cuánto tiempo podrá sostenerse este modelo basado en refinanciar compromisos con nuevas obligaciones financieras.
Por ahora, la única certeza es que el país vuelve a cargar sobre sus espaldas otros miles de millones de dólares en deuda, con organismos internacionales actuando como garantes de una economía que todavía no logra recuperar la confianza por sus propios medios.






