CRISIS INTERNA EN EL OFICIALISMO: Bullrich desafía a los Milei, falta a una reunión clave y profundiza la pelea por Adorni

23/06/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Patricia Bullrich. Imagen: Web.
La interna dentro del oficialismo volvió a quedar expuesta. La senadora Patricia Bullrich decidió no asistir a la reunión convocada por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en la Casa Rosada, un gesto que volvió a tensar su relación con Javier Milei y su círculo más cercano.

La ausencia de la presidenta del bloque de La Libertad Avanza en el Senado fue interpretada puertas adentro del Gobierno como una nueva señal de distancia, especialmente porque Bullrich fue una de las pocas figuras del oficialismo que se animó a cuestionar la estrategia de respaldo cerrada que impulsaron el Presidente y Karina Milei en defensa de Adorni, en medio de los cuestionamientos por una investigación vinculada a presunto enriquecimiento ilícito.

Mientras el Gobierno busca mostrar unidad y cerrar filas alrededor de sus principales funcionarios, el faltazo de Bullrich abrió una grieta inesperada en el corazón del poder libertario.

Desde el entorno de la senadora intentaron bajar la tensión y explicaron que su ausencia respondió a compromisos parlamentarios. Según indicaron, Bullrich debía encabezar la reunión de Labor Parlamentaria en el Senado, donde trabaja para reunir apoyos y avanzar con una nueva postergación de la interpelación a Adorni impulsada por sectores opositores.

«Ella se reúne todo el tiempo. Los senadores no», argumentaron desde la jefatura del bloque libertario para justificar la decisión.

Sin embargo, en Casa Rosada la lectura fue diferente. Según trascendió, funcionarios del Gobierno se enteraron del faltazo a través de los medios y lo interpretaron como otro gesto de desmarque de una dirigente que en los últimos meses comenzó a mostrar diferencias con algunas decisiones del núcleo duro presidencial.

Una interna que crece alrededor de Adorni

El conflicto tiene como eje la situación política de Manuel Adorni, actual jefe de Gabinete, quien quedó bajo cuestionamientos opositores por una investigación relacionada con presunto enriquecimiento ilícito.

Desde el oficialismo, Javier Milei y Karina Milei decidieron blindar públicamente al funcionario y cerrar filas para impedir que la oposición avance con su ofensiva en el Congreso.

Pero Bullrich no acompañó completamente esa estrategia. Durante una reciente reunión de la mesa política del Gobierno, la senadora habría planteado sus reparos sobre el manejo del caso y expuesto sus diferencias frente a otros integrantes del espacio.

Ese movimiento fue leído como una señal de autonomía política dentro de un oficialismo acostumbrado a mostrar una disciplina férrea detrás de la conducción presidencial.

La Casa Rosada mira con desconfianza

El faltazo de Bullrich llega en un momento delicado para La Libertad Avanza, que necesita sostener cohesión interna mientras enfrenta cuestionamientos políticos y busca ordenar su agenda legislativa.

En Balcarce 50 algunos sectores comenzaron a observar con desconfianza el rol de la senadora, especialmente porque ocupa una posición estratégica: lidera la bancada oficialista en el Senado y tiene una responsabilidad central para contener los reclamos opositores.

La tensión aumenta porque Bullrich no es una dirigente más dentro del esquema libertario. Su llegada al espacio de Milei representó una incorporación clave para ampliar la base política del Gobierno y aportar experiencia en materia de seguridad y gestión.

Por eso, cada gesto de distancia adquiere una dimensión mayor dentro del oficialismo.

Un nuevo capítulo de la pelea por el poder

La relación entre Bullrich y los Milei ya había atravesado momentos de tensión, pero el conflicto alrededor de Adorni expone una disputa más profunda: cuánto margen tienen los dirigentes del oficialismo para plantear diferencias frente a las decisiones del Presidente y su entorno más cercano.

El faltazo a la reunión convocada por el jefe de Gabinete dejó una imagen incómoda para la Casa Rosada: una de sus principales dirigentes decidió no sentarse en la mesa oficial mientras el Gobierno intentaba mostrar respaldo absoluto a uno de sus funcionarios más cuestionados.

En un espacio político que hizo de la unidad interna una de sus principales banderas, la ausencia de Bullrich volvió a instalar una pregunta incómoda: ¿es una diferencia puntual o el comienzo de una nueva fractura dentro del oficialismo?