25/06/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Senado. Imagen: Noticias Argentinas.
El gobierno de Javier Milei consiguió este jueves una bocanada de aire político en medio del creciente escándalo por la situación patrimonial del jefe de Gabinete, Manuel Adorni. La sesión convocada en el Senado para avanzar con su interpelación terminó naufragando por falta de quórum, luego de intensas negociaciones y de un movimiento clave del PRO, que terminó alineándose con la estrategia oficialista para bloquear el avance opositor.
La caída de la sesión representa una victoria política para la Casa Rosada y le otorga tiempo valioso a un funcionario que enfrenta cada vez más cuestionamientos por el reconocimiento de fondos no declarados y por las inconsistencias detectadas en sus declaraciones patrimoniales.
El oficialismo encontró un aliado inesperado
La discusión giró alrededor de una cuestión reglamentaria que terminó siendo determinante.
Mientras la oposición sostenía que bastaba una mayoría absoluta para aprobar la interpelación, el oficialismo impulsó la interpretación de que eran necesarios los dos tercios de los votos.
La sorpresa llegó cuando el PRO decidió acompañar la postura libertaria.
La decisión provocó fuertes críticas porque apenas una semana atrás sectores del macrismo habían coincidido con el peronismo y otros bloques en que el trámite podía aprobarse con una mayoría simple.
El repentino cambio de postura fue interpretado por la oposición como una maniobra para garantizarle protección política a Adorni.
Mayans cargó con dureza
Tras el fracaso de la sesión, el jefe del bloque peronista, José Mayans, lanzó durísimas acusaciones contra quienes impulsaron el cambio de criterio.
Según sostuvo, quienes respaldaron esa interpretación lo hicieron con un único objetivo: evitar que el jefe de Gabinete tuviera que dar explicaciones públicas.
«Tienen vergüenza de presentarse al recinto a hacer una interpretación tan torcida de la Constitución», disparó.
Mayans además aseguró que existe un fuerte nivel de desorientación dentro del Gobierno y ratificó que la oposición seguirá impulsando la interpelación, la censura parlamentaria e incluso la remoción de Adorni.
El escándalo que incomoda a la Casa Rosada
La oposición busca que Adorni explique públicamente las inconsistencias vinculadas a su patrimonio y el reconocimiento de fondos que no habrían sido oportunamente declarados.
El caso se convirtió en uno de los principales focos de desgaste para el oficialismo durante las últimas semanas.
Por eso, para los sectores críticos, cada maniobra destinada a postergar el debate alimenta las sospechas sobre la gravedad de las explicaciones pendientes.
La caída de la sesión no resuelve el problema político; simplemente lo posterga.
El PRO, atrapado entre Milei y su propia crisis
La jornada también dejó al descubierto las tensiones internas que atraviesa el partido de Mauricio Macri.
Mientras algunos dirigentes intentan mostrar autonomía frente al Gobierno nacional, otros continúan apostando por sostener una relación cada vez más cercana con La Libertad Avanza.
El episodio de Adorni volvió a exponer esas contradicciones.
Por un lado, referentes del PRO cuestionan públicamente al jefe de Gabinete. Por otro, terminan acompañando estrategias parlamentarias que impiden su interpelación.
La contradicción generó malestar interno y tuvo una consecuencia inmediata: la explosiva renuncia de Esteban Bullrich.
El portazo de Bullrich
La salida del ex senador se convirtió en otro capítulo de la crisis que atraviesa el macrismo.
Bullrich dejó el PRO con una carta demoledora en la que señaló directamente la protección brindada a Manuel Adorni como uno de los motivos centrales de su alejamiento.
Según sostuvo, el partido abandonó los principios éticos que decía defender y comenzó a priorizar la conveniencia política por encima de la responsabilidad institucional.
Sus palabras impactaron de lleno en la conducción partidaria y profundizaron el debate interno sobre el rumbo del espacio.
Una batalla que seguirá
Aunque la sesión se cayó, la discusión está lejos de terminar.
Los proyectos podrían pasar ahora por comisiones y regresar posteriormente al recinto con dictamen, una alternativa que permitiría reactivar el debate en las próximas semanas.
Mientras tanto, Adorni consigue algo que hoy vale oro para cualquier funcionario bajo sospecha: tiempo.
Tiempo para reorganizar su defensa política, tiempo para intentar bajar la intensidad del escándalo y tiempo para que el Gobierno recupere la iniciativa.
Sin embargo, cada día que pasa sin respuestas concretas también alimenta las dudas y fortalece a quienes sostienen que el oficialismo está más preocupado por proteger a sus funcionarios que por aclarar las denuncias que pesan sobre ellos.
Por ahora, la Casa Rosada celebra haber evitado una derrota parlamentaria. Pero el caso Adorni sigue abierto y amenaza con convertirse en una de las mayores tormentas políticas para el gobierno de Javier Milei.







