EL PERONISMO BONAERENSE DIVIDIDO: Ishii y Berni prendieron fuego a Kicillof y Magario les cortó el rostro

25/06/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Axel Kicillof y Mario Ishii. Imagen: Aglaplata.
¡Arde Troya en la provincia! Lo que debía ser una sesión tranquila se convirtió en un dantesco ring de boxeo donde las facturas pendientes, los odios viscerales y la interna feroz del peronismo bonaerense volaron por los aires. En un clima de máxima hostilidad, a un año de la detención de Cristina Kirchner, el histórico barón del Conurbano, Mario Ishii, y el indomable exmilitar Sergio Berni se plantaron de manos y desataron una balacera verbal feroz contra el gobernador Axel Kicillof, chocando de frente contra una Verónica Magario que, desbordada por los nervios, ¡terminó censurándolos en vivo y en directo!

El primero en sacar el hacha de guerra fue el durísimo intendente de José C. Paz, Mario Ishii, quien con la mirada desencajada acusó directamente a Kicillof de bloquearle de manera cobarde dos proyectos clave de emergencia alimentaria y sanitaria. «¡El gobernador no quiso que se trate!», disparó con furia el paceño, chicaneando al mandatario provincial con una frase letal: «Lo invité a caminar por el Conurbano para que vea los hospitales desbordados y la falta de insumos, pero no lo hizo». La tensión llegó a la estratosfera cuando Magario, desesperada por cuidar al gobernador, le tiró el tiempo reglamentario encima y, ante la resistencia de Ishii, ¡le cortó el micrófono de cuajo dejando el recinto en un silencio sepulcral!

Pero la nafta para el incendio la traía Sergio Berni. El exministro de Seguridad saltó como un león herido a defender a su compañero y acusó a la vicegobernadora de autoritaria. Lejos de calmar las aguas, Berni apretó el acelerador a fondo y metió el dedo en la llaga más profunda de la interna K. Con un tono irónico y letal, le recordó a Magario y a Kicillof que están en sus sillones de privilegio gracias a la generosidad de la jefa: «Cristina la hizo a usted dos veces vicegobernadora y a Kicillof, cuando escribía artículos de izquierda criticando a Néstor Kirchner, lo salvó, lo llevó a Aerolíneas, lo hizo ministro y todos trabajamos para que sea diputado». ¡Una humillación pública que congeló la sangre de los presentes!

El final fue digno de un thriller político de terror. Mientras Berni escupía verdades incómodas sobre la falta de reacción del «axelismo» ante la condena de Cristina, Magario, completamente fuera de sí ante el ataque a su propia historia familiar de exilio, le bajó la palanca del sonido al grito de «¡Falta de respeto!». «¡No, esto no se termina!», retrucó Berni a los gritos en medio del caos generalizado. Desde el entorno más íntimo de los rebeldes ya lo confirman con una frase que hace temblar las estructuras de la provincia: «Se rompió todo». El peronismo bonaerense acaba de entrar en una fase de autodestrucción total donde ya no quedan códigos, no quedan jefes y las balas internas se tiran a matar.