06/07/2026.- Salta al Instante.– Foto portada: Ilustrativa. Web.
La salida de Manuel Adorni dejó mucho más que un vacío político dentro del Gobierno. También obligó a la Casa Rosada a rediseñar su estrategia parlamentaria en medio de una creciente fragilidad política y una dependencia cada vez mayor de sus aliados para aprobar leyes clave.
Con Diego Santilli instalado al frente de la Jefatura de Gabinete, Javier Milei intenta recomponer una relación con el Congreso que quedó seriamente dañada tras los escándalos que terminaron eyectando a uno de sus funcionarios más cercanos.
El oficialismo quiere acelerar el tratamiento de una batería de proyectos antes del receso legislativo y del inicio de un año electoral que promete complicar aún más las negociaciones políticas. Sin embargo, el camino aparece lleno de obstáculos y el Gobierno ya no exhibe la fortaleza con la que llegó al poder.
La primera prueba será el Senado, donde el oficialismo busca sesionar el próximo 16 de julio para aprobar iniciativas como la ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, designaciones judiciales, acuerdos diplomáticos y modificaciones impulsadas por el ministro Federico Sturzenegger.
Pero detrás de esa agenda también aparece la necesidad urgente de demostrar que el Gobierno todavía conserva capacidad de conducción después del golpe político que significó la salida de Adorni.
Consciente del desgaste, la Casa Rosada reunió a diputados y senadores libertarios y puso a Santilli al frente de las negociaciones con los bloques aliados. El ex dirigente del PRO busca recuperar el diálogo político que prácticamente había desaparecido durante la gestión de Adorni, marcada por fuertes tensiones con el Congreso.
Entre las prioridades del oficialismo figuran además la eliminación de las PASO, cambios en el régimen de Zona Fría, modificaciones a la carta orgánica del Banco Nación y la denominada Inocencia Fiscal. Sin embargo, varias de esas iniciativas siguen sin reunir los votos necesarios.
La situación expone una de las mayores debilidades del Gobierno: pese al discurso confrontativo con la llamada «casta», Javier Milei depende cada vez más del PRO, sectores del radicalismo y gobernadores provinciales para sostener la gobernabilidad y avanzar con su agenda legislativa.
Incluso dentro de los bloques aliados persisten diferencias importantes. Mientras La Libertad Avanza insiste con eliminar las PASO, el PRO y parte de la UCR todavía mantienen reparos y priorizan otros proyectos como Ficha Limpia, reformas penales y leyes vinculadas a la seguridad.
En Diputados el panorama tampoco es alentador para la Casa Rosada. La caída de Adorni desactivó las discusiones que giraban en torno a su interpelación y hoy la actividad legislativa permanece prácticamente paralizada a la espera de señales que lleguen desde el Senado.
La gestión libertaria enfrenta así una carrera contrarreloj: necesita mostrar resultados políticos antes de que el calendario electoral complique definitivamente cualquier posibilidad de acuerdos. Con un Congreso fragmentado, aliados cada vez más exigentes y una interna oficialista que dejó heridas abiertas, el margen de maniobra de Milei parece reducirse semana tras semana.






