06/07/2026.- Salta al Instante.– Foto portada: El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva: Imagen: Web.
La creciente crisis social volvió a encontrar una voz crítica desde la Iglesia. En una homilía cargada de mensajes hacia el Gobierno de Javier Milei, el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, reclamó no permanecer indiferentes frente al avance de la pobreza, la falta de trabajo y el sufrimiento de miles de argentinos golpeados por el ajuste económico.
Durante la misa realizada en la Iglesia San Patricio de Belgrano, al cumplirse cincuenta años del asesinato de tres sacerdotes y dos seminaristas durante la última dictadura militar, García Cuerva trazó un fuerte paralelismo entre la memoria, el compromiso social y la realidad que hoy atraviesa el país.
«No queremos ser indiferentes, no queremos que nos ganen la crueldad y el individualismo», expresó el arzobispo en uno de los pasajes más contundentes de su mensaje, una frase que muchos interpretaron como una crítica directa al clima político y al modelo impulsado por el Gobierno libertario.
El jefe de la Iglesia porteña también habló del dolor cotidiano que atraviesan miles de argentinos y pidió no mirar hacia otro lado frente a «el agobio de la falta de trabajo», la pobreza, la soledad de los adultos mayores, los enfermos y las personas que viven a la intemperie.
Sus palabras llegan en un contexto cada vez más complejo para la economía y el empleo. Diversos estudios advierten sobre un aumento de la pobreza y un fuerte crecimiento del trabajo informal, mientras el deterioro del poder adquisitivo continúa golpeando a amplios sectores de la población.
Sin mencionar de manera explícita a Javier Milei, García Cuerva cuestionó el avance del individualismo y llamó a construir una sociedad basada en la solidaridad y el compromiso con los sectores más vulnerables, en un mensaje que volvió a ubicar a la Iglesia entre las voces críticas frente a las consecuencias sociales del ajuste.
La ceremonia también recordó la Masacre de San Patricio, uno de los crímenes más emblemáticos del terrorismo de Estado durante la última dictadura, cuando fueron asesinados los sacerdotes Alfredo Leaden, Alfredo Kelly y Pedro Dufau, junto a los seminaristas Salvador Barbeito y Emilio Barletti dentro de la casa parroquial.
Al recordar a las víctimas, García Cuerva sostuvo que «su delito fue defender la vida y la dignidad humana», y reivindicó el compromiso de quienes enfrentaron la violencia desde la fe y la defensa de los derechos humanos.
En momentos en que la pobreza, la desigualdad y la exclusión vuelven a ocupar el centro del debate nacional, el mensaje del arzobispo resonó como una de las críticas más contundentes que recibió el Gobierno desde uno de los principales referentes de la Iglesia Católica argentina.






