EUROPA TOMA DISTANCIA DE PALANTIR MIENTRAS EL GOBIERNO DE MILEI LE ABRE LAS PUERTAS: Crecen las alertas por la soberanía digital argentina

07/07/2026.- Salta al Instante.– Foto portada: Peter Thiel junto a Caputo y Bausilli. Imagen: Web. 
Mientras cada vez más países europeos revisan, limitan o directamente cancelan sus vínculos con Palantir, la poderosa empresa tecnológica fundada por Peter Thiel, el gobierno de Javier Milei profundiza su acercamiento con la compañía y promueve un escenario favorable para su desembarco en la Argentina.

La situación alimenta un intenso debate sobre el futuro de los datos de millones de argentinos, la soberanía digital y el creciente poder que acumulan las grandes corporaciones tecnológicas estadounidenses.

En Alemania, Francia, Dinamarca, Suiza, España, Italia, Países Bajos y el Reino Unido crecen las voces que cuestionan el uso de los programas desarrollados por Palantir. Los argumentos son diversos, pero confluyen en tres preocupaciones centrales: la pérdida del control sobre la información estratégica, los riesgos para la seguridad nacional y el enorme poder político que adquieren las empresas capaces de administrar datos masivos de la población.

Mientras Europa pone límites, Argentina acelera el acercamiento

El contraste resulta evidente.

Mientras varios gobiernos europeos buscan desarrollar tecnologías propias para reducir la dependencia de compañías extranjeras, la administración de Javier Milei mantiene un marcado acercamiento con Peter Thiel, uno de los empresarios más influyentes de Silicon Valley y figura clave dentro del universo tecnológico estadounidense.

La posibilidad de que Palantir participe en proyectos vinculados al procesamiento de datos estatales despertó preocupación en distintos sectores políticos, académicos y tecnológicos.

El debate volvió a cobrar fuerza luego de que el Gobierno anunciara el desarrollo del denominado Gemelo Social Digital, una herramienta basada en inteligencia artificial destinada a procesar grandes volúmenes de información para identificar patrones sociales y simular distintos escenarios.

Aunque posteriormente el Poder Ejecutivo negó cualquier participación de Palantir en ese proyecto, las versiones iniciales alcanzaron para instalar interrogantes sobre el rol que podrían asumir empresas privadas extranjeras en el manejo de información sensible del Estado.

Francia rompe el vínculo y apuesta por tecnología propia

Uno de los casos más contundentes es el de Francia.

El gobierno francés resolvió dejar de trabajar con Palantir en el área de inteligencia y anunció una inversión cercana a 760 millones de dólares para desarrollar plataformas nacionales que reemplacen los sistemas de la empresa estadounidense.

La decisión se fortaleció luego de las restricciones impuestas por el gobierno de Estados Unidos sobre determinadas tecnologías de inteligencia artificial.

Las autoridades francesas sostuvieron que un país no puede depender de empresas extranjeras para acceder a herramientas estratégicas vinculadas con la defensa y la seguridad.

Dinamarca, Alemania y Suiza también levantan barreras

Dinamarca también inició el proceso para abandonar gradualmente las aplicaciones de Palantir utilizadas en tareas de vigilancia y análisis de información militar.

Si bien las autoridades reconocieron la capacidad tecnológica de la empresa, consideran prioritario recuperar el control total sobre sus propios datos.

En la misma línea, organismos de ciberseguridad de Alemania y autoridades suizas rechazaron contratar los servicios de la compañía debido a que la información estratégica terminaba alojada en plataformas administradas por una empresa extranjera.

El eje del debate ya no pasa únicamente por la calidad de los programas, sino por quién controla los datos y qué capacidad de influencia puede ejercer sobre los Estados.

Gran Bretaña cuestiona la dependencia tecnológica

En el Reino Unido, donde Palantir administra gran parte de la información del sistema público de salud, también crecieron las críticas.

Un informe parlamentario calificó esa dependencia como un «punto de vulnerabilidad inaceptable», mientras organizaciones sociales y distintos sectores políticos reclaman poner fin al contrato con la empresa.

España, Italia y los Países Bajos atraviesan discusiones similares sobre la continuidad de los acuerdos firmados con la firma de Peter Thiel.

La preocupación por el poder de las grandes tecnológicas

Especialistas advierten que la discusión trasciende el aspecto económico.

El doctor en Matemática y exrector de la Universidad Nacional de Río Cuarto, Marcelo Ruiz, sostiene que el verdadero valor de estas compañías no reside únicamente en el software que desarrollan, sino en la enorme cantidad de información que logran administrar.

Según explica, esos datos no solo generan ganancias económicas, sino que también representan herramientas de influencia política, social y estratégica.

Desde esa perspectiva, la privacidad deja de ser un asunto exclusivamente individual para convertirse en una cuestión de soberanía nacional.

Peter Thiel y una visión geopolítica de la tecnología

Palantir no es una empresa tecnológica convencional.

Su fundador, Peter Thiel, junto al director ejecutivo Alex Karp, sostiene una visión donde la inteligencia artificial y el desarrollo tecnológico forman parte de una estrategia de poder global.

La propia empresa publicó recientemente un manifiesto titulado «La República Tecnológica», en el que plantea que Estados Unidos debe fortalecer su liderazgo mediante el desarrollo de inteligencia artificial aplicada a la defensa y la seguridad nacional.

En ese documento, la compañía sostiene que la discusión no pasa por decidir si existirán armas impulsadas por inteligencia artificial, sino por determinar quién las desarrollará y con qué objetivos.

El debate también llega a la Argentina

En este contexto internacional, la cercanía entre el gobierno argentino y Peter Thiel despierta cuestionamientos crecientes.

Mientras numerosos países buscan reducir la dependencia de compañías extranjeras para proteger su información estratégica, la administración de Javier Milei impulsa políticas que distintos sectores consideran favorables para la expansión de grandes empresas tecnológicas estadounidenses.

Entre ellas aparece el denominado Súper RIGI, un esquema pensado para incentivar inversiones vinculadas a sectores estratégicos como la energía y la inteligencia artificial.

Para los críticos de esta estrategia, el desafío ya no pasa únicamente por atraer inversiones, sino por garantizar que los datos sensibles del Estado y de los ciudadanos permanezcan bajo control nacional.

El avance de Palantir en la Argentina se produce así en un escenario donde buena parte de Europa comienza a recorrer exactamente el camino contrario: limitar la dependencia tecnológica para preservar la soberanía digital y reducir los riesgos sobre la información estratégica de sus países.