07/07/2026.- Salta al Instante.– Foto portada: Marcha de jubilados. Imagen: Edgardo Gómez.
En medio de una de las olas polares más intensas del invierno, miles de jubilados argentinos aseguran estar atravesando una situación límite. Las fuertes subas en las tarifas de gas y electricidad, sumadas a la pérdida del poder adquisitivo de los haberes, la reducción de beneficios y el aumento constante del costo de vida, empujaron a numerosos adultos mayores a una realidad desesperante: tener que decidir entre calefaccionarse, comprar remedios o llevar alimentos a la mesa.
Frente a este escenario, organizaciones de jubilados lanzaron una campaña nacional de recolección de firmas para visibilizar la crisis que atraviesa el sector y reclamar medidas urgentes al Gobierno nacional.
La iniciativa forma parte del denominado Segundo Jubilazo Federal, impulsado por organizaciones sociales, sindicales y de jubilados, y busca reunir un millón de adhesiones que serán presentadas en el Congreso durante el mes de septiembre.
Los reclamos: aumento de emergencia, medicamentos y moratoria
La campaña plantea una serie de demandas que los jubilados consideran indispensables para afrontar la crisis.
Entre ellas figuran un aumento de emergencia para las jubilaciones, la restitución de la moratoria previsional, medicamentos gratuitos para los afiliados al PAMI, el rechazo a una eventual reforma previsional y la defensa del sistema público de seguridad social.
Según explican los organizadores, el objetivo es que la sociedad tome dimensión del deterioro económico que afecta a millones de adultos mayores.
«La situación es extremadamente difícil»
Uno de los testimonios que refleja esa realidad es el de Gustavo Panasiuk, integrante de la Multisectorial de Jubilados de La Matanza y del Movimiento de Jubilados Liberación Corriente Nacional Agustín Tosco.
El dirigente sostuvo que el problema va mucho más allá del aumento de las tarifas.
«La situación es extremadamente difícil. No solamente por las tarifas. Tenemos un retraso enorme en nuestros ingresos y venimos sufriendo cada una de las medidas económicas que está aplicando este gobierno», expresó.
Panasiuk recordó además que muchos jubilados perdieron la cobertura de medicamentos que anteriormente brindaba el PAMI y que el bono extraordinario permanece congelado desde el inicio de la actual gestión.
Una factura de luz que supera la mitad de una jubilación
El propio dirigente relató una situación que, según afirma, se repite entre miles de jubilados.
Explicó que debió reemplazar dos estufas de gas por calefacción eléctrica para reducir otros costos, pero el resultado fue una factura de electricidad de 267 mil pesos.
«Es más de la mitad de una jubilación mínima. Ahora me quiero matar con eso», lamentó.
Historias similares comienzan a multiplicarse en distintos puntos del país, especialmente durante las semanas de temperaturas extremas.
Crece el temor por tarifas imposibles de pagar
Desde la ciudad bonaerense de Quequén, el presidente del Centro de Jubilados local, Daniel Argibay, advirtió que la preocupación también crece por la posible eliminación de los beneficios contemplados en la Ley de Zona Fría.
Según explicó, muchos adultos mayores ya manifiestan que, sin ese descuento, las facturas de gas resultarían directamente impagables.
«La situación es angustiante. Hay jubilados que sacaron préstamos bancarios y también créditos en financieras únicamente para poder pagar los servicios», señaló.
Argibay agregó que el problema no se limita únicamente al gas.
«La luz, el agua y el resto de los servicios también aumentan. Un jubilado me contaba que quería colocar una salamandra para gastar menos, pero cuando averiguó el precio de la leña descubrió que apenas podía comprar una cuarta parte de lo que necesitaba», relató.
Según explicó, cada vez son más quienes optan por destinar el poco dinero disponible a calefaccionarse, resignando incluso la compra de medicamentos.
Cuando la jubilación ya no alcanza para pagar un alquiler
La crisis también se refleja en el aumento de adultos mayores que terminan viviendo en situación de calle.
Desde el Hogar de Cristo San José, ubicado en el límite entre San Justo y Ciudad Evita, llevan adelante el programa solidario denominado «El Frío Mata», destinado a brindar refugio, comida caliente y contención a personas que no tienen dónde pasar la noche.
El coordinador del espacio, Rodrigo Ozuna, explicó que actualmente reciben alrededor de quince personas por día y que varios de ellos son jubilados que perdieron su vivienda.
Uno de los casos que más lo conmovió fue el de Alfredo, un jubilado de 68 años.
«Nos avisaron que estaba durmiendo en una parada de colectivo con una sola frazada. Fui a buscarlo y me contó que ya no podía pagar el alquiler porque su jubilación no alcanzaba. Lo habían desalojado», recordó.
Según relató Ozuna, al día siguiente el hombre le agradeció simplemente por haber podido bañarse, dormir bajo techo y recibir un plato de comida caliente.
Historias como esa reflejan el impacto social que la crisis económica está teniendo sobre uno de los sectores más vulnerables de la población.
La respuesta: organización y un millón de firmas
Frente a este panorama, las organizaciones de jubilados decidieron reforzar la movilización social.
Además de las tradicionales marchas de los miércoles frente al Congreso, comenzaron una campaña nacional para reunir un millón de firmas.
La iniciativa busca sumar el respaldo de vecinos y organizaciones sociales para reclamar la recuperación de derechos previsionales, la continuidad de la moratoria, la defensa del PAMI y mejoras urgentes en los ingresos de los jubilados.
Los organizadores prevén entregar las adhesiones al Congreso en septiembre, con la intención de que los reclamos sean debatidos en el ámbito legislativo.
Mientras tanto, el invierno continúa avanzando y miles de jubilados aseguran que cada factura que llega a sus hogares representa una nueva preocupación. Para muchos de ellos, la discusión ya no pasa por ahorrar, sino por decidir qué necesidad básica dejar sin cubrir para poder afrontar el resto.






