09/07/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: ARA San Juan y una condena mínima por la muerte de 44 tripulantes. Un fallo que deja más preguntas que respuestas. Imagen: Ilustrativa. Web.
Nueve años después de la tragedia que conmocionó al país, la Justicia dictó una sentencia que dejó un profundo sabor a impunidad. De los cuatro exoficiales de la Armada que llegaron al banquillo por el hundimiento del submarino ARA San Juan, solo uno fue condenado y recibió apenas tres años de prisión en suspenso, mientras que los otros tres resultaron absueltos. Para los familiares de las víctimas, el fallo quedó muy lejos de hacer justicia y volvió a dejar fuera de toda responsabilidad a la conducción política y militar de la época.
El Tribunal Oral Federal de Río Gallegos condenó al excapitán de navío Claudio Javier Villamide por incumplimiento de los deberes de funcionario público y estrago culposo agravado por el resultado de muerte, al considerarlo responsable por las decisiones adoptadas cuando se desempeñaba al frente de la Fuerza de Submarinos.
Sin embargo, la pena impuesta fue de apenas tres años de prisión de ejecución condicional, por lo que no irá a la cárcel. Además, deberá cumplir reglas de conducta como fijar domicilio, mantener contacto con la Justicia y evitar cometer nuevos delitos.
«No alcanzó a los verdaderos responsables»
La sentencia cayó como un balde de agua fría entre los familiares de los 44 tripulantes fallecidos.
María Tolaba, hermana del submarinista jujeño Aníbal Tolaba, el integrante más joven de la tripulación con apenas 24 años, resumió el sentimiento de muchas familias.
«Me queda un sabor a poco. No alcanzó todo lo que se hizo ni llegó a todos los responsables. Tendría que haber alcanzado a quienes firmaron las decisiones para que esas 44 vidas nunca regresaran. Nada puede reparar nuestra pérdida y esto puede volver a pasar», expresó con profunda emoción apenas conocida la sentencia.
Tres absueltos y una investigación con muchas ausencias
El fallo también absolvió al contralmirante Luis López Mazzeo, al capitán de navío Héctor Alonso y al capitán de fragata Hugo Correa, quienes enfrentaban las mismas acusaciones que Villamide.
Durante más de cuatro meses de juicio declararon más de 90 testigos en unas 30 audiencias, donde se intentó reconstruir la cadena de decisiones que precedió a la desaparición del submarino.
Para muchos familiares, sin embargo, el proceso nació incompleto.
El abogado Luis Tagliapietra, padre de uno de los tripulantes fallecidos y querellante en la causa, aseguró que el resultado era previsible.
«No me sorprende. Hubo tres absueltos y una condena menor. Vamos a seguir peleando porque este tribunal nunca debió llevar adelante el juicio y además faltaron medidas de prueba fundamentales para conocer toda la verdad», sostuvo.
«No fue el mar: fueron decisiones humanas»
La abogada querellante Valeria Carreras, representante de 34 familias, destacó que, más allá de la decepción por las absoluciones, la sentencia dejó un hecho histórico.
«Por primera vez un jefe naval fue condenado penalmente por la muerte de su propia tripulación en tiempos de paz. Durante años dijeron que el mar era peligroso y que los accidentes ocurrían. Hoy la Justicia dijo otra cosa: no fue el mar el que hundió al submarino, fueron decisiones y omisiones humanas», afirmó.
La letrada reconoció que las familias esperaban condenas mucho más severas, aunque consideró que el fallo marca un antecedente para exigir mayores responsabilidades dentro de las Fuerzas Armadas.
Los grandes ausentes del juicio
El aspecto que más indignación generó entre los familiares fue que las máximas autoridades militares y políticas nunca llegaron al banquillo de los acusados.
Quedaron fuera del proceso el entonces jefe de la Armada, Marcelo Srur, y también el expresidente Mauricio Macri y su exministro de Defensa, Oscar Aguad, pese a que durante años los familiares reclamaron que también fueran investigados por las decisiones adoptadas antes y después del hundimiento.
Carreras recordó que la investigación sobre Macri y Aguad continúa abierta en Caleta Olivia, luego de que la Cámara Federal ordenara profundizar esa línea de investigación relacionada con un presunto encubrimiento.
En paralelo, la causa por el espionaje ilegal a los familiares terminó con el sobreseimiento definitivo de Mauricio Macri, decisión confirmada por la Cámara de Casación y la Corte Suprema.
«Nos siguen espiando»
Lejos de dar por terminado el conflicto, Luis Tagliapietra aseguró que las prácticas de inteligencia ilegal nunca cesaron.
El abogado sostuvo que las familias siguen siendo objeto de maniobras de espionaje y afirmó que muchas situaciones continúan ocurriendo sin que existan respuestas del Estado.
Según denunció, las estructuras que actuaban durante la desaparición del submarino siguen funcionando prácticamente de la misma manera, independientemente del gobierno de turno.
Una herida que sigue abierta
Durante el juicio, varios de los exmarinos procesados manifestaron el sufrimiento que atravesaron durante estos años de investigación.
Las palabras encontraron una dura respuesta de María Tolaba.
Con la voz quebrada recordó que hubo hijas que nunca volvieron a abrazar a sus padres, parejas que jamás pudieron casarse y familias destruidas para siempre.
«Pesaron más sus tragedias personales que la forma en que arrasaron con nuestras familias», expresó antes de abandonar la sala.
El ARA San Juan desapareció el 15 de noviembre de 2017 con 44 tripulantes a bordo. Su ubicación fue encontrada un año y un día después, el 16 de noviembre de 2018, a casi 900 metros de profundidad por la empresa estadounidense Ocean Infinity.
Casi una década después de la tragedia, la sentencia cerró una etapa judicial, pero no el reclamo de las familias, que insisten en que la verdad aún está incompleta y que los principales responsables nunca respondieron ante la Justicia.






