03/08/2026.- Salta al Instante.– Foto portada: Las ciudadanas francesas Cassandre Bouvier y Houria Moumni. Imagen: Web.
La Fiscalía solicitó la elevación a juicio de los exintegrantes de la Brigada de Investigaciones Walter Omar Mamani y Juan de Dios Solano, acusados de incorporar presuntamente información falsa en documentos oficiales durante un allanamiento realizado en 2011. La investigación sostiene que el supuesto hallazgo de un arma terminó siendo incorporado a la causa por el doble crimen de las ciudadanas francesas Cassandre Bouvier y Houria Moumni.
La investigación por el doble crimen de las ciudadanas francesas Cassandre Bouvier y Houria Moumni volvió a cobrar relevancia judicial. El fiscal penal Pablo Paz pidió que sean enviados a juicio los exintegrantes de la Brigada de Investigaciones N.º 1 Walter Omar Mamani y Juan de Dios Solano, acusados de haber incorporado presuntamente datos falsos en documentación oficial durante un allanamiento realizado en agosto de 2011.
Según la acusación del Ministerio Público Fiscal, ambos exefectivos dejaron asentado el supuesto hallazgo de un revólver y proyectiles durante un procedimiento en San Lorenzo, elementos que posteriormente fueron incorporados al expediente por el doble homicidio ocurrido en la Quebrada de San Lorenzo.
La acusación contra los exintegrantes de la Brigada
El fiscal imputó a Walter Omar Mamani como presunto autor de dos hechos de falsedad ideológica de instrumento público en concurso real, al atribuirle la confección y firma del acta de secuestro y de un informe posterior donde quedó registrado el presunto hallazgo del arma.
Por su parte, Juan de Dios Solano fue acusado como presunto coautor del mismo delito por haber supervisado el procedimiento y validado con su firma el acta cuestionada.
La Fiscalía sostiene que la incorporación de esos datos provocó un grave perjuicio para Raúl Alfredo Sarmiento, quien terminó siendo vinculado judicialmente con la causa de las turistas francesas.
Un allanamiento que quedó bajo sospecha
El procedimiento investigado se realizó el 4 de agosto de 2011 en una vivienda de San Lorenzo, en el marco de una causa por un robo.
De acuerdo con las actuaciones policiales, durante el operativo no se encontraron los objetos denunciados como sustraídos. Sin embargo, el acta dejó constancia del hallazgo de un revólver calibre 22, cinco vainas servidas y dos cartuchos sin percutar enterrados en el jardín.
Ese supuesto descubrimiento derivó en nuevas actuaciones judiciales y en la detención de Raúl Alfredo Sarmiento, quien posteriormente quedó involucrado en la investigación por el doble homicidio.
La advertencia que hizo el comisario Néstor Piccolo
Uno de los puntos centrales de la investigación es el informe elaborado por el entonces jefe de la Brigada de Investigaciones, Néstor Eduardo Piccolo, apenas días después del allanamiento.
Según informó el Ministerio Público Fiscal, Piccolo advirtió que el sector donde supuestamente aparecieron los proyectiles ya había sido revisado de manera minuciosa, incluso con detectores de metales, por lo que alertó al juez sobre la posibilidad de que los elementos hubieran sido colocados posteriormente para desviar la investigación.
Tres meses después de realizar esa advertencia, Piccolo falleció tras recibir un disparo en la cabeza. El hecho fue investigado oficialmente como un suicidio, aunque con el paso de los años persistieron cuestionamientos y dudas expresadas por familiares, expolicías y distintos sectores de la sociedad sobre las circunstancias de su muerte.
El testimonio de Sarmiento
La causa también incorpora la declaración de Raúl Alfredo Sarmiento, quien sostuvo que el arma secuestrada no le pertenecía y denunció que habría sido colocada por efectivos durante el allanamiento.
Según su relato, observó a uno de los policías cavar junto a una higuera y luego introducir un revólver envuelto en un trapo. Afirmó que tanto su hijo como su nuera presenciaron esa secuencia.
Durante el juicio por el doble crimen, Sarmiento declaró que el arma exhibida estaba envuelta en el mismo paño y sin rastros de tierra, circunstancia que, según su versión, reforzaba la hipótesis de que nunca había permanecido enterrada.
Testigos y pericias respaldan parte de la investigación
La acusación fiscal también incorpora testimonios de civiles que participaron como testigos del allanamiento.
Si bien ninguno presenció el momento exacto en que apareció el arma, varios coincidieron en que el revólver estaba envuelto en un trapo azul y les llamó la atención que se encontrara limpio, pese a que las actuaciones indicaban que había sido hallado bajo tierra.
Con esos elementos de prueba, el fiscal Pablo Paz solicitó la apertura del juicio oral contra ambos expolicías, al considerar que existen evidencias suficientes para que la responsabilidad penal de los acusados sea debatida en esa instancia.







