Salta frente al desafío minero: la energía y la logística definirán el crecimiento

17/10/2026.- Salta al  Instante.- Foto portada: Ilustrativa. Web.
La expansión del litio y el potencial del cobre abren una oportunidad económica para Salta, pero el crecimiento dependerá de inversiones en electricidad, rutas, ferrocarriles y servicios. Un informe de ÁMBAR GLOBAL estima que la demanda minera conjunta podría alcanzar entre 485 y 730 megavatios, antes de descontar la simultaneidad del consumo, la autogeneración y las mejoras de eficiencia.

La expansión minera pone a prueba la infraestructura de Salta

Salta se encamina hacia una nueva etapa de desarrollo minero, con proyectos de litio en distintas fases productivas y el potencial de grandes inversiones en cobre, oro y plata. Sin embargo, el principal desafío ya no pasa solamente por disponer de recursos minerales, sino por contar con la infraestructura necesaria para sostener la actividad y transformar las inversiones en desarrollo económico local.

El informe elaborado por el economista Rolando Carrizo, director ejecutivo de ÁMBAR GLOBAL, advierte que la disponibilidad de energía eléctrica, la conectividad vial, el transporte y la capacidad de los proveedores locales serán factores determinantes para el futuro minero provincial.

El documento señala que la demanda eléctrica de Salta, actualmente estimada en alrededor de 450 megavatios (MW), podría acercarse a los 900 MW si se concreta el desarrollo de la infraestructura asociada a la cartera minera. El escenario plantea la necesidad de anticipar inversiones para evitar que las limitaciones del sistema eléctrico se conviertan en un freno para los proyectos.

Taca Taca, el proyecto que puede cambiar la escala energética

Entre las iniciativas analizadas, Taca Taca ocupa un lugar central por su dimensión. El proyecto de cobre, oro y molibdeno contempla una tasa de procesamiento inicial de 40 millones de toneladas anuales, con una posible expansión a 60 millones.

De acuerdo con el informe, su demanda eléctrica podría ubicarse entre 180 y 240 MW a plena escala. El extremo superior equivale aproximadamente al 114% de la demanda máxima de la ciudad de Salta utilizada como referencia analítica en el documento.

Para vincular el proyecto con la red eléctrica de 345 kilovoltios se prevé una nueva línea de transmisión de aproximadamente 122,5 kilómetros. El informe también menciona la posibilidad de cubrir hasta el 100% de sus requerimientos energéticos mediante fuentes renovables.

La magnitud de este consumo obliga a considerar una planificación eléctrica de largo plazo que abarque la Puna, la capital provincial y la conexión con Chile. No obstante, los valores presentados deben interpretarse como referencias técnicas y no como potencias contractuales confirmadas para todos los proyectos.

La demanda de los proyectos podría superar los 700 MW

La estimación conjunta de la cartera minera analizada ubica la demanda eléctrica bruta potencial entre 485 y 730 MW si todos los proyectos y sus expansiones consideradas coincidieran en operación.

El cálculo incluye iniciativas como Mariana, Rincón, Centenario–Ratones, Sal de Oro, Pozuelos–Pastos Grandes, Lindero, Diablillos y Taca Taca. Sin embargo, el informe aclara que varios de esos valores son estimaciones técnicas construidas a partir de la escala productiva, la tecnología prevista y proyectos comparables.

Por ese motivo, el rango no representa una demanda firme ya contratada. Tampoco contempla todavía los efectos de la simultaneidad del consumo, la autogeneración o las mejoras de eficiencia energética.

La conclusión del documento es que la infraestructura eléctrica debe desarrollarse antes de que la demanda alcance su máximo, con nuevas líneas de transmisión, estaciones transformadoras, generación renovable, almacenamiento con baterías y sistemas de respaldo.

El Corredor Bioceánico, una pieza clave para reducir costos

La infraestructura vial y ferroviaria constituye el otro gran componente del desafío. El informe destaca el eje de la Ruta Nacional 51, el Paso de Sico y los puertos chilenos de Antofagasta y Mejillones como una conexión estratégica para el ingreso de equipos e insumos y la salida de la producción minera hacia los mercados internacionales.

En ese marco, el documento menciona un programa de hasta USD 100 millones vinculado con la Provincia y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), cuyo componente principal contempla pavimentar 91 kilómetros críticos de la RN 51 entre Campo Amarillo y Sico.

También señala que el Banco Mundial aprobó otros USD 100 millones para rehabilitar 24 kilómetros entre Campo Quijano y Los Chorrillos y fortalecer el Nodo Logístico y Parque Industrial de General Güemes.

La consolidación de este corredor permitiría mejorar el transporte de maquinaria, combustibles, reactivos y repuestos, además de facilitar la exportación de minerales hacia el Pacífico. El documento también identifica oportunidades para recuperar conexiones ferroviarias y desarrollar servicios aduaneros, centros de control de cargas y sistemas de trazabilidad.

General Güemes y Salta, ante la oportunidad de generar industria local

Uno de los puntos centrales del análisis es que el impacto económico de la minería no debería medirse únicamente por las regalías o los puestos de trabajo directos. Para el informe, una parte decisiva del beneficio dependerá de cuánto gasto de construcción y operación quede efectivamente dentro de la provincia.

Como antecedente, el documento cita la experiencia de Centenario–Ratones, donde Eramet informó que durante la construcción se inyectaron más de USD 290 millones en proveedores locales de la región de Salta.

A partir de esa experiencia, el estudio propone ampliar la participación de empresas salteñas en logística minera, mantenimiento industrial, metalmecánica, energía, tratamiento de agua, tecnología, formación técnica y servicios profesionales.

En ese esquema, General Güemes aparece como un posible nodo industrial y logístico, por su ubicación estratégica entre la Puna, el sistema ferroviario, el corredor hacia Chile y el Valle de Lerma. La presencia de infraestructura industrial y el procesamiento de parte de la producción fuera de los yacimientos podrían favorecer la instalación de nuevos servicios y actividades productivas.

Una hoja de ruta que llega hasta 2040

El informe propone una estrategia gradual para acompañar la expansión minera. Entre 2026 y 2028, las prioridades serían reducir las brechas de infraestructura en la RN 51, reforzar la transmisión eléctrica hacia la Puna, consolidar los proyectos de litio en operación y desarrollar proveedores locales.

Para el período 2029-2032, plantea incorporar nueva capacidad renovable y almacenamiento, avanzar con proyectos mineros de mayor escala y priorizar la rehabilitación ferroviaria. Entre 2033 y 2036, el objetivo sería consolidar la producción de cobre y ampliar la industrialización y los servicios regionales.

Finalmente, para 2037-2040, el documento proyecta que Salta podría consolidarse como un centro minero, energético y logístico del NOA, con capacidad para exportar servicios e industria vinculada a la minería hacia Argentina, Chile, Bolivia y Paraguay.

El desafío: que las inversiones se traduzcan en desarrollo provincial

El potencial minero abre una oportunidad para diversificar la economía salteña, pero su aprovechamiento dependerá de decisiones de infraestructura, planificación energética y desarrollo productivo.

El informe advierte que la electricidad puede convertirse tanto en el principal habilitador del crecimiento como en su mayor cuello de botella. Al mismo tiempo, sostiene que las rutas, el ferrocarril y la logística internacional serán determinantes para mejorar la competitividad de los proyectos.

La cuestión de fondo será evitar que el crecimiento minero se limite a la extracción de recursos y conseguir que una proporción mayor de las inversiones, el empleo, los servicios y la actividad industrial permanezca en Salta.

Informe Completo: