05/11/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Elsa Pavón. Imagen: Web.
Fue una referente fundamental de la lucha por los derechos humanos y logró recuperar a su nieta Paula Logares en 1984, en la primera restitución judicial de una niña apropiada durante la dictadura en la que se utilizó una prueba genética.
Elsa Pavón, histórica referente de Abuelas de Plaza de Mayo y luchadora incansable por los derechos humanos, murió este jueves en la ciudad de La Plata a los 90 años. Su vida estuvo marcada por la búsqueda de su hija desaparecida, la recuperación de su nieta y una lucha que sostuvo hasta sus últimos días por la memoria, la verdad y la justicia.
Psicóloga social, fue una de las cofundadoras de Abuelas de Plaza de Mayo, junto a María Isabel “Chicha” Chorobik de Mariani. También participó en la creación de la Asociación Anahí, organización que lleva el nombre de la nieta de Chicha y que gestiona el espacio de memoria Casa Mariani Teruggi.
Desde la Asociación la despidieron con profundo pesar y destacaron su legado en la defensa de los derechos humanos.
“Para quienes no la conocieron, Elsa es una referente fundamental de los derechos humanos en la Argentina. Su fuerza y determinación abrieron caminos históricos en la lucha por la verdad, la memoria y la justicia”, expresaron.
Una búsqueda que comenzó durante la dictadura
La historia de Elsa cambió el 18 de mayo de 1978, cuando su hija Mónica Grinspon fue secuestrada en Montevideo, Uruguay, donde se encontraba exiliada junto a su pareja, Claudio Logares, y su pequeña hija Paula, de apenas 23 meses.
En el marco del Plan Cóndor, los tres fueron trasladados clandestinamente a la Argentina y permanecieron en distintos centros clandestinos de detención de la provincia de Buenos Aires.
Mónica y Claudio fueron desaparecidos, mientras que la pequeña Paula fue apropiada por el entonces subcomisario de la Policía bonaerense Rubén Lavallen y su esposa, Raquel Leiro.
A partir de ese momento, Elsa comenzó una búsqueda desesperada de su hija, su yerno y su nieta. En ese recorrido por comisarías y orfanatos conoció a Chicha Mariani y a otras mujeres que atravesaban situaciones similares.
De esos encuentros surgió la organización de Abuelas de Plaza de Mayo, que comenzó a trabajar incluso durante la dictadura para localizar a los niños y niñas apropiados.
Elsa buscó a su familia tanto en Uruguay como en Argentina. En el caso de Paula, llegó a encontrarla en distintas oportunidades, pero volvió a perder su rastro debido a los constantes cambios de domicilio de sus apropiadores.
La restitución de Paula y un avance histórico de la genética
Con el regreso de la democracia llegó también uno de los momentos más importantes de su vida: la recuperación de la identidad de su nieta Paula Logares Grinspon.
El 13 de diciembre de 1984, a partir de una causa judicial, Paula recuperó su verdadera identidad y pudo reencontrarse con su familia biológica.
El caso marcó un precedente histórico: fue la primera restitución judicial de una niña apropiada durante la dictadura y la primera vez que se utilizó una prueba genética para demostrar un vínculo de parentesco en este tipo de situaciones.
El procedimiento permitió desarrollar el denominado índice de abuelidad, una herramienta fundamental para identificar a niños y niñas apropiados durante el terrorismo de Estado, incluso cuando sus padres permanecían desaparecidos.
Pero la recuperación de su nieta no significó el final de la lucha de Elsa. Continuó trabajando hasta sus últimos días en la búsqueda de otros nietos y nietas y en la defensa de los derechos humanos.
Una vida dedicada a la memoria y la justicia
Desde la Asociación Anahí recordaron que, hasta pocas semanas antes de su muerte, Elsa seguía recorriendo aulas y bibliotecas para transmitir su historia y construir memoria junto a las nuevas generaciones.
“Con sus locros, su amor y sus lecturas agudas, fue y es sostén entre generaciones”, destacaron desde la organización que presidía.
Su trayectoria quedó ligada a uno de los capítulos más importantes de la lucha por la identidad en la Argentina. Elsa Pavón dedicó su vida a buscar a su familia y convirtió ese dolor en una lucha colectiva por la verdad, la memoria y la justicia.







