ADORNI ESQUIVA EXPLICAR PATRIMONIO, EL GOBIERNO NO NIEGA SOBRESUELDOS

09/05/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Conferencia de Adorni, Monteoliva y Caputo. Una conferencia de prensa con preguntas prohibidas para el jefe de Gabinete. Imagen: Presidencia.
La crisis política que sacude a la Casa Rosada sumó este viernes un nuevo capítulo explosivo: ministros del gobierno de Javier Milei evitaron responder si cobran sobresueldos, mientras el cada vez más cuestionado Manuel Adorni volvió a esconderse detrás de evasivas para no dar explicaciones sobre su patrimonio, sus viajes y las sospechas que ya empiezan a cercarlo judicialmente.

La escena fue un verdadero papelón político. En una conferencia armada en la Casa Rosada para intentar cambiar el eje de la agenda y simular normalidad, el ministro de Economía Luis Caputo y la funcionaria Alejandra Monteoliva quedaron atrapados por preguntas incómodas sobre corrupción, sobresueldos y manejos oscuros dentro del Gobierno libertario.

“¿Qué pregunta es esa?”, lanzó Caputo cuando un periodista le consultó directamente si los funcionarios cobran dinero extra por fuera de sus salarios oficiales. La frase cayó como una bomba porque el ministro no negó nada. Adorni, visiblemente incómodo, interrumpió rápido para intentar censurar la situación: “Queremos que la conferencia sea a agenda cerrada. Hablemos de gestión”, pidió, en una escena que dejó expuesta la desesperación oficial por evitar el tema.

La conferencia, difundida oficialmente como “Conferencia de prensa de Manuel Adorni”, terminó transformándose en una demostración brutal del nivel de tensión que atraviesa el Gobierno. El operativo de blindaje político fue tan evidente que desde Presidencia incluso intentaron condicionar previamente a los periodistas acreditados preguntándoles qué iban a consultar y sugiriéndoles que evitaran preguntas sobre el “Adornigate”.

Detrás del escándalo aparecen inconsistencias patrimoniales, nuevas propiedades, viajes de lujo y gastos que el funcionario todavía no logra justificar públicamente. Y el dato que empieza a hacer ruido incluso dentro del oficialismo es la hipótesis de presuntos sobresueldos para funcionarios del entorno presidencial.

Mientras el Gobierno intenta relativizar todo, el silencio de Adorni se vuelve cada vez más pesado. El funcionario asegura que no habla para “no entorpecer” las investigaciones judiciales, aunque no existe ninguna restricción legal que le impida aclarar el origen de su patrimonio o presentar documentación que lo desligue de las sospechas.

Lo más explosivo es que ni siquiera pudo precisar cuándo presentará finalmente su declaración jurada completa, pese a que el propio Javier Milei salió públicamente a respaldarlo y aseguró que “vio los papeles” y que “todo estaba en regla”.

La contradicción dejó a la Casa Rosada atrapada en un laberinto político: si Milei ya vio la documentación, ¿por qué Adorni todavía no la muestra? Esa pregunta empezó a incomodar incluso a dirigentes oficialistas.

En paralelo, Patricia Bullrich volvió a desafiar al núcleo duro libertario y se negó a bajar el tono. “Las cosas hay que decirlas”, disparó antes de ingresar a la reunión de gabinete donde Milei reunió a todos sus ministros para ordenar la tropa y blindar políticamente a Adorni.

La interna ya es inocultable. Mientras algunos sectores del oficialismo buscan cerrar filas para evitar que el escándalo siga creciendo, otros empiezan a ver en la debilidad de Adorni una oportunidad de reposicionamiento dentro del poder libertario.

Como telón de fondo, el Gobierno endureció además el control sobre los periodistas acreditados en Casa Rosada. Accesos restringidos, recorridos vallados, movimientos controlados y vidrios esmerilados forman parte del nuevo esquema de aislamiento montado alrededor del poder presidencial.

Pese a todos los intentos de desviar la atención hacia el “super RIGI”, la economía o la seguridad, las preguntas sobre corrupción, patrimonio y sobresueldos volvieron a dominar la escena. Y en la Casa Rosada ya nadie puede garantizar que el escándalo deje de crecer.