21/05/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Se disparan las intoxicaciones en todo el país por monóxido de carbono. Imagen: Web.
El monóxido de carbono volvió a convertirse en una amenaza silenciosa que avanza con fuerza en la Argentina y ya encendió todas las alarmas sanitarias. Mientras el frío comienza a instalarse y miles de familias recurren a métodos precarios para calefaccionarse, los casos de intoxicación explotaron en distintas provincias y los números ya generan enorme preocupación.
En las últimas semanas se registraron 133 nuevos casos y el total anual ascendió a 263 intoxicaciones confirmadas, una cifra que supera ampliamente los niveles esperados para esta época del año. El crecimiento es tan fuerte que algunas regiones del país ya multiplicaron entre cuatro y ocho veces los valores históricos registrados en temporadas anteriores.
Las zonas más golpeadas son Ciudad y Provincia de Buenos Aires, Mendoza y Entre Ríos, donde el aumento de casos se volvió alarmante incluso antes de la llegada oficial del invierno. Los datos surgen del Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud y muestran un deterioro sostenido desde 2021, con una escalada que especialistas vinculan directamente al empeoramiento de las condiciones de vida y a la imposibilidad de muchas familias de afrontar el costo del gas y la calefacción segura.
La situación se volvió todavía más crítica en medio de la discusión por la quita del beneficio de Zona Fría en gran parte del país, una medida que amenaza con encarecer aún más las tarifas y empujar a miles de hogares hacia sistemas de calefacción improvisados y peligrosos.
Detrás de cada caso aparece una realidad social devastadora: familias que usan hornallas para calefaccionarse, braseros en ambientes cerrados, instalaciones deterioradas y artefactos sin mantenimiento. Todo eso genera un escenario explosivo donde el monóxido de carbono, un gas letal, invisible e imposible de detectar a simple vista, puede provocar desde mareos y vómitos hasta convulsiones, coma y muerte.
Los especialistas advierten que el número real podría ser mucho mayor porque muchas intoxicaciones se confunden con cuadros gripales o intoxicaciones alimentarias. Dolor de cabeza, náuseas, debilidad, falta de aire y descomposturas suelen ser las primeras señales de un peligro que muchas veces se detecta demasiado tarde.
Las estadísticas muestran que entre 2019 y mayo de 2024 se confirmaron más de 5300 casos de intoxicación y que el año pasado fue uno de los más graves, con un fuerte incremento de fallecimientos. El crecimiento de los casos coincide con el deterioro económico, el aumento de tarifas y la caída del poder adquisitivo, factores que obligan a miles de personas a recurrir a métodos inseguros para sobrevivir al frío.
Desde el Hospital de Clínicas de la UBA alertaron que el monóxido de carbono suele “disfrazarse” de otras enfermedades y remarcaron que la ventilación constante de los ambientes y el control de estufas y calefactores resultan fundamentales para evitar tragedias.
También advirtieron que las mascotas muchas veces presentan síntomas antes que las personas y que cualquier sospecha debe ser tomada como una urgencia médica. La intoxicación puede dejar secuelas neurológicas graves e incluso provocar la muerte en pocos minutos si no se actúa rápidamente.
Mientras las temperaturas siguen bajando, el temor crece en distintas provincias por la posibilidad de que el invierno profundice todavía más una crisis sanitaria silenciosa que ya comenzó a expandirse peligrosamente por todo el país.







