22/04/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Luis Toto Caputo. Imagen: Web.
La persistencia del discurso oficial sobre la estabilización macroeconómica del gobierno de Javier Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo, contrasta cada vez más con el clima que se percibe en los sectores productivos. En los pasillos de cámaras empresariales, asociaciones industriales y distintas áreas del sector privado, las críticas se multiplican en torno a la caída del consumo, la falta de rentabilidad y el deterioro del crédito, mientras crece la sensación de que los canales de interlocución con el Gobierno están prácticamente cerrados.
Dirigentes empresariales de distintos rubros coinciden en que la relación con el Ministerio de Economía se ha enfriado de manera significativa. Señalan que no existen espacios de diálogo efectivos y que los pedidos de audiencia o planteos sectoriales no encuentran respuesta. En ese marco, varias entidades comenzaron a intensificar contactos con legisladores nacionales, tanto en Diputados como en el Senado, con el objetivo de impulsar desde el Congreso iniciativas que el Poder Ejecutivo no está dispuesto a incorporar en su agenda.
“Vinimos acá porque no nos recibe en la Casa Rosada. En Economía, desde que se fue el ex secretario pyme Marcos Ayerra, se cerraron todas las ventanas. El secretario de Comercio, Pablo Lavigne, te escucha y listo”, expresaron desde una de las cámaras que históricamente mantenía un canal fluido con la administración nacional, pero que hoy describe un vínculo prácticamente interrumpido.
La situación genera desconcierto incluso entre sectores empresariales que, en términos generales, comparten la orientación económica del Gobierno. La preocupación atraviesa tanto a pequeñas y medianas empresas como a grandes compañías, sin distinción de escala. En ese sentido, un grupo de multinacionales dedicadas a la producción tecnológica en el país está elaborando un informe sobre las dificultades que enfrentan a partir de la apertura importadora. Según señalaron, el objetivo es hacerlo público debido a la falta de instancias de diálogo institucional. “Nos dicen que no les importa, que no les interesa”, afirmaron desde una de esas firmas al describir la respuesta oficial.
Aunque el denominador común es la caída del consumo interno, en el caso de las empresas industriales de mayor tamaño se suma la preocupación por la competencia de productos importados y la ausencia de mecanismos de protección o regulación sectorial. La falta de demanda aparece como el principal factor que atraviesa a todos los rubros.
Desde la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME) advirtieron que la recuperación del consumo resulta central para la sostenibilidad del entramado productivo. “En realidad necesitamos reactivar el consumo”, plantearon. La entidad participó en el plenario conjunto de las comisiones de Comercio y de Pequeñas y Medianas Empresas de la Cámara de Diputados, donde presentó una serie de propuestas impositivas y comerciales orientadas a aliviar la situación del sector.
“El 95% de las pymes viven del mercado interno. Podemos trabajar en las mejores leyes, pero si no tenemos consumo no podemos transformar nada. No podemos tener innovación, inventiva, ni generar empleo. El desafío es que apuntemos a tener un consumo activo”, expresó el presidente de CAME, Ricardo Diab, durante su intervención.
En paralelo, un grupo de empresarios del sector industrial mantuvo reuniones con senadores nacionales para avanzar en posibles modificaciones a la Ley de Concursos y Quiebras. La iniciativa busca ampliar el período de exclusividad de 90 a 180 días, con el objetivo de facilitar acuerdos entre deudores y acreedores en contextos de crisis empresaria.
El texto en estudio incorpora además una serie de herramientas jurídicas destinadas a sostener la actividad productiva durante los procesos de reestructuración. Entre ellas, la suspensión de ejecuciones judiciales y extrajudiciales —hipotecarias y prendarias—, la paralización de subastas y actos de ejecución, la suspensión de medidas cautelares, la prohibición de iniciar nuevas acciones ejecutivas y la interrupción de pedidos de quiebra, con el propósito de preservar la continuidad de las empresas mientras se negocian los pasivos.
En conjunto, el cuadro que describen los distintos actores del sector privado refleja un escenario de tensión creciente entre la narrativa oficial de estabilidad macroeconómica y las dificultades concretas que atraviesan la producción, el consumo y el financiamiento en la economía real.







