CAOS EN LA PAZ: Represión y furia en Bolivia

19/05/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Dirigentes de la Central Obrera Boliviana se enfrentaron con la policía en La Paz. Imagen: EFE.
Bolivia atraviesa una de las crisis políticas y sociales más explosivas de las últimas décadas. Miles de campesinos, indígenas, mineros y sindicalistas llegaron este lunes a la ciudad de La Paz para exigir la renuncia inmediata del presidente Rodrigo Paz, mientras el gobierno respondió con una feroz represión policial, decenas de detenidos y una orden de captura contra Mario Argollo, máximo dirigente de la Central Obrera Boliviana (COB), acusado de “terrorismo” e “instigación pública a delinquir”.

La capital boliviana quedó envuelta en un escenario de caos total cuando columnas de manifestantes avanzaron hacia la Plaza Murillo, epicentro político del país donde funcionan el Palacio de Gobierno y el Parlamento. La policía antidisturbios bloqueó el ingreso y lanzó una lluvia de gases lacrimógenos durante horas para dispersar a los manifestantes que respondieron con piedras, explosivos caseros y enfrentamientos callejeros.

Las imágenes que recorrieron el país mostraron corridas, incendios, barricadas y enfrentamientos violentos en pleno centro paceño. En medio de la tensión, grupos de manifestantes saquearon oficinas del registro nacional de bienes y retiraron computadoras, pantallas y mobiliario, mientras un vehículo policial terminó incendiado en plena vía pública.

El gobierno informó que al menos 95 personas fueron detenidas y confirmó varios heridos durante la jornada. Además, un manifestante murió tras caer en una zanja en medio de los choques con las fuerzas de seguridad. La víctima fue identificada como Alberto Cruz Chinche. Con esta muerte ya suman cuatro los fallecidos desde que comenzaron los bloqueos y protestas que mantienen prácticamente cercadas a La Paz y El Alto.

La situación se volvió todavía más explosiva tras conocerse que la Fiscalía General emitió órdenes de aprehensión contra Mario Argollo y otros 24 dirigentes sindicales y sociales vinculados a las movilizaciones. El líder de la COB se convirtió en uno de los rostros más fuertes de la rebelión social que golpea al gobierno de Rodrigo Paz apenas seis meses después de haber llegado al poder.

Desde el sindicalismo denunciaron una “persecución judicial” y acusaron al gobierno de intentar silenciar las protestas mediante causas penales y amenazas de cárcel. Argollo respondió con un mensaje difundido en redes sociales donde aseguró que no abandonarán las movilizaciones y que la dirigencia sindical no será “doblegada”.

Las protestas estallaron por la brutal crisis económica que atraviesa Bolivia, considerada la peor en más de cuarenta años. La eliminación de subsidios a los combustibles, el derrumbe de reservas en dólares y una inflación disparada desataron el enojo de amplios sectores sociales que ahora exigen la salida inmediata del presidente.

En las calles, los manifestantes corearon consignas contra Rodrigo Paz y advirtieron sobre un escenario de “guerra civil”. La tensión aumentó aún más con la llegada a La Paz de una gigantesca marcha de seguidores de Evo Morales, que caminaron durante siete días desde la región de Oruro hasta la sede de gobierno.

El exmandatario boliviano volvió a irrumpir en el centro de la crisis y denunció una supuesta conspiración internacional contra Bolivia. A través de redes sociales, Morales acusó al gobierno y a sectores extranjeros de preparar una ofensiva para controlar los recursos naturales del país, especialmente el litio.

Mientras tanto, desde el gobierno denunciaron la presencia de grupos armados infiltrados en las protestas y apuntaron especialmente contra sectores radicalizados de los Ponchos Rojos, una organización campesina aimara históricamente ligada a movilizaciones violentas.

La crisis escaló todavía más cuando sectores empresariales y cívicos de Santa Cruz reclamaron declarar el “estado de excepción” en varias regiones del país para frenar las protestas. Dirigentes opositores exigieron la intervención inmediata de las Fuerzas Armadas y convocaron marchas “en defensa de la democracia”.

Con rutas bloqueadas, desabastecimiento de alimentos y combustible, muertos, enfrentamientos diarios y la amenaza de nuevas detenciones masivas, Bolivia quedó sumergida en una crisis política que amenaza con desbordar completamente al gobierno de Rodrigo Paz.