25/07/2026.- Salta al Instante.– Foto portada: El vocero presidencial Adrián Ravier. Imagen: Web.
La estrategia económica de Javier Milei volvió a quedar bajo presión después de que el vocero presidencial Adrián Ravier admitiera que el dólar podría llegar a los $1.800. La declaración desató una fuerte interna en el Gobierno, aceleró la salida de inversores del carry trade y reavivó los temores de una nueva devaluación.
La estabilidad cambiaria que el Gobierno de Javier Milei exhibe como principal bandera comenzó a mostrar grietas. Una sola declaración del vocero presidencial Adrián Ravier bastó para encender todas las alarmas dentro del Ministerio de Economía y disparar una ola de incertidumbre en los mercados.
Según trascendió desde el Palacio de Hacienda, el equipo que conduce Luis «Toto» Caputo recibió con indignación las afirmaciones de Ravier, quien sostuvo públicamente que el dólar podría ubicarse entre los $1.700 y $1.800 en los próximos meses. La frase fue interpretada como una admisión implícita de una futura devaluación y dejó expuestas las contradicciones del propio Gobierno.
La reacción fue inmediata. Operadores financieros comenzaron a desarmar posiciones de carry trade, uno de los pilares sobre los que descansa el esquema económico libertario. Si el propio vocero presidencial anticipa un salto cambiario cercano al 20%, el negocio de apostar por tasas en pesos pierde sentido y el refugio vuelve a ser el dólar.
Dentro del Gobierno el enojo fue total. Funcionarios cercanos a Caputo consideran que Ravier dinamitó la credibilidad del discurso oficial y, según distintas versiones, incluso ya se habla de su posible salida del Ejecutivo.
El periodista Antonio Laje, habitualmente cercano al equipo económico, cuestionó duramente la declaración y advirtió que un funcionario con ese nivel de exposición no puede incentivar la compra de dólares con semejante pronóstico.
El mercado ya reaccionó
Mientras el Gobierno intentaba minimizar el episodio, los indicadores financieros mostraban otra realidad.
El riesgo país continuó escalando hasta los 445 puntos, el dólar mayorista alcanzó un nuevo máximo nominal cercano a los $1.495 y el minorista trepó hasta los $1.520, en un contexto donde los inversores comenzaron a buscar cobertura ante la posibilidad de un nuevo salto cambiario.
Fuentes del mercado aseguraron que el desarme del carry trade ya venía creciendo lentamente, pero las declaraciones del vocero aceleraron ese proceso y agregaron presión sobre un programa económico cuya principal fortaleza es, precisamente, mantener al dólar bajo control.
Una nueva crisis autoinfligida
No es la primera vez que Ravier queda en el centro de la polémica. En las últimas semanas acumuló declaraciones que incomodaron al oficialismo y alimentaron las tensiones internas dentro del espacio libertario.
Para varios analistas, el episodio dejó al descubierto una fragilidad que el Gobierno intenta ocultar: cualquier señal que ponga en duda la estabilidad cambiaria puede desencadenar movimientos bruscos en el mercado.
El analista financiero Carlos Maslatón fue uno de los más duros y sostuvo que un dólar en torno a los $1.800 rompería todas las referencias actuales del mercado y podría abrir la puerta a una corrida cambiaria, incentivando a empresas y ahorristas a dolarizarse.
El relato choca con la realidad
Mientras voceros oficialistas intentaron explicar que Ravier simplemente hacía referencia a las proyecciones del REM del Banco Central, especialistas recordaron que esas estimaciones corresponden a un horizonte de un año y representan expectativas privadas, no la política económica del Gobierno.
La polémica volvió a exponer las inconsistencias de una administración que asegura tener el dólar bajo control, pero cuyos propios funcionarios alimentan escenarios de fuerte devaluación. La consecuencia fue inmediata: más incertidumbre, mayor presión cambiaria y un nuevo golpe a la confianza en el plan económico de Javier Milei.







