Golpe al bolsillo, la inflación no da tregua

25/07/2026.- Salta al Instante.– Foto portada: Supermercado. Ilustrativa. Web.
Mientras el Gobierno insiste en que la inflación está bajo control, los alimentos esenciales volvieron a remarcarse durante la tercera semana de julio. Carne, aceite, azúcar y bebidas encabezaron las subas, golpeando otra vez a los hogares en un contexto de salarios que siguen perdiendo poder de compra y un consumo que no logra recuperarse.

El relato oficial de una inflación en descenso vuelve a chocar contra la realidad de las góndolas. Durante la tercera semana de julio los alimentos volvieron a aumentar y los productos más consumidos por las familias argentinas registraron incrementos de hasta el 1,9% en apenas siete días, profundizando el deterioro del poder adquisitivo.

Aunque el índice general de alimentos y bebidas mostró una variación semanal del 0,3%, el dato esconde una realidad muy distinta: los rubros más importantes de la mesa de los argentinos fueron los que más aumentaron, haciendo que el impacto en el bolsillo sea mucho mayor que el promedio.

Aceite, azúcar y bebidas encabezaron las remarcaciones

El relevamiento semanal realizado por la consultora LCG reflejó una nueva ronda de aumentos en productos de consumo masivo.

Los incrementos más importantes fueron:

  • Aceites: +1,9%
  • Azúcar, miel, dulces y cacao: +1,7%
  • Bebidas e infusiones: +1,5%
  • Carnes: +0,8%
  • Lácteos y huevos: +0,4%

En sentido contrario, únicamente las verduras registraron una baja del 1,4%, mientras que las comidas listas para llevar descendieron un 0,9%, aunque esas reducciones no alcanzaron para compensar los fuertes aumentos de los alimentos básicos.

La carne vuelve a empujar la inflación

Más allá del porcentaje de aumento, el verdadero problema es el peso que tienen algunos productos dentro del gasto mensual de las familias.

Las carnes fueron nuevamente el principal motor de la inflación semanal, aportando por sí solas una parte importante del incremento general.

A ellas se sumaron las bebidas, otro rubro que volvió a registrar importantes remarcaciones.

Entre ambos sectores explicaron la mayor parte de la suba semanal de la canasta alimentaria.

La inflación sigue golpeando donde más duele

El panorama se vuelve todavía más preocupante cuando se analiza la evolución del último mes.

El promedio móvil de las últimas cuatro semanas mostró una aceleración hasta el 1,9%, reflejando que la presión sobre los alimentos continúa lejos de desaparecer.

Los productos con mayores aumentos acumulados fueron:

  • Lácteos y huevos: +4%
  • Carnes: +2,8%
  • Panificados, cereales y pastas: +2,6%

Se trata justamente de los alimentos que integran la dieta cotidiana de millones de hogares.

La baja de la inflación no llega al changuito

Mientras la Casa Rosada insiste en destacar la desaceleración del índice general de precios, la realidad del supermercado sigue mostrando una dinámica muy distinta.

Las remarcaciones constantes en alimentos esenciales hacen que muchas familias no perciban esa supuesta mejora macroeconómica, especialmente en un contexto donde los salarios todavía no logran recuperar el terreno perdido frente a la inflación.

El consumo continúa debilitado y cada aumento en productos básicos obliga a recortar compras o reemplazar alimentos por opciones más económicas.

El fantasma de una nueva devaluación agrega incertidumbre

Como si la presión sobre los precios no fuera suficiente, el escenario económico sumó otra señal de preocupación.

En los últimos días, el vocero presidencial Adrián Ravier admitió que el dólar podría ubicarse entre los $1.700 y $1.800 «en los próximos meses», una declaración que encendió las alarmas en el mercado financiero y alimentó los temores de nuevas presiones inflacionarias.

Aunque el funcionario intentó minimizar el impacto, una eventual suba del tipo de cambio suele trasladarse rápidamente a los precios de alimentos y productos de consumo masivo.

Un bolsillo cada vez más castigado

Con carne, aceite, azúcar, bebidas y lácteos aumentando semana tras semana, la recuperación económica que promete el Gobierno sigue sin reflejarse en la mesa de los argentinos.

Mientras las estadísticas oficiales hablan de desaceleración inflacionaria, las familias vuelven a enfrentarse a una realidad conocida: cada visita al supermercado cuesta más, el changuito trae menos productos y el salario alcanza para cada vez menos.