CRISIS HOTELERA EN SALTA: El turismo se derrumba en los Valles Calchaquíes y los hoteles quedan vacíos

18/05/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Ilustrativa. Web.
La crisis turística golpea con fuerza a los Valles Calchaquíes y el sector hotelero atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años. Empresarios y trabajadores vinculados a la actividad advierten sobre una caída sostenida en la llegada de visitantes, reservas prácticamente inexistentes y serias dificultades para sostener establecimientos que continúan acumulando costos fijos pese a la falta de ocupación.

La preocupación quedó expuesta tras las declaraciones del empresario hotelero Luis Guantay, propietario de una hostería familiar, quien aseguró que la situación actual supera incluso el escenario vivido durante la pandemia de Covid-19.

“Este año es peor, creo que es peor que la pandemia”, sostuvo. Según explicó, durante la emergencia sanitaria al menos existía la expectativa de que en algún momento la actividad volvería a reactivarse, mientras que ahora el panorama aparece marcado por la incertidumbre y la ausencia de señales claras de recuperación.

En distintas localidades de los Valles Calchaquíes la imagen se repite: hosterías con habitaciones vacías, movimiento turístico reducido y establecimientos que sobreviven gracias a recursos externos o actividades complementarias desarrolladas por sus propietarios.

Guantay relató que para sostener el funcionamiento de la hostería debió recurrir a otros ingresos. “Hoy nosotros para sostener nuestro negocio traemos recursos de otro lado. Tengo otros trabajos también para poder seguir manteniendo este negocio”, explicó.

La crisis impacta directamente sobre una estructura económica que depende fuertemente de la actividad turística y que durante años encontró en temporadas altas, festivales y fines de semana largos los momentos clave para equilibrar cuentas y sostener el funcionamiento anual.

Sin embargo, según describen desde el sector, ese esquema dejó de funcionar. Las reservas disminuyeron de manera drástica y hasta los feriados largos dejaron de generar el movimiento turístico habitual.

“Antes, después de las temporadas altas o de los festivales, siempre aparecía alguien que llegaba a hospedarse. Ahora no hay nada”, afirmó el empresario.

También advirtió que las expectativas para los fines de semana largos son mínimas. “Para el feriado largo es muy escasa la visita del turista”, señaló.

El problema además no afecta únicamente a hoteles y hosterías. La caída del turismo repercute sobre toda la cadena económica regional, desde gastronomía y comercios hasta artesanos, transportistas y trabajadores eventuales que dependen del movimiento de visitantes.

Mientras la ocupación cae, los costos fijos continúan acumulándose. Servicios como internet, cable, seguros, impuestos provinciales y municipales, mantenimiento y habilitaciones siguen representando gastos permanentes para establecimientos que hoy trabajan muy por debajo de su capacidad.

A eso se suma el sostenimiento de puestos laborales, aunque en muchos casos se trate de empleos reducidos o por horas. “Tengo una chica en la hostería que trabaja por horas, pero también hay que darle trabajo porque ella sostiene su hogar de esa manera”, explicó Guantay.

El empresario sostuvo que la situación excede a un establecimiento particular y atraviesa a gran parte del norte argentino. “Creo que es en general, para San Carlos, para todo el Valle Calchaquí y para todo el norte argentino”, indicó.

En medio del escenario adverso, algunos eventos culturales aparecen como pequeños alivios para la economía local. Guantay destacó especialmente el impacto de Barro Calchaquí, una propuesta que moviliza visitantes durante varios días y permite generar algo de actividad hotelera.

“Estamos muy agradecidos porque ese evento es el que nos da trabajo para seguir sosteniendo hasta fin de año”, expresó.

Detrás de la crisis aparecen también historias familiares construidas durante décadas alrededor del turismo. En el caso de Guantay, la hostería comenzó como un proyecto familiar iniciado en 1992, cuando adquirieron la propiedad y comenzaron lentamente a desarrollar el emprendimiento.

“Fue un sueño cumplido con mi familia. Todo fue un trabajo de a poco, pero logramos llegar a tener la hostería que tenemos ahora”, recordó.

Hoy, mientras esperan una recuperación que todavía no llega, muchos establecimientos de los Valles Calchaquíes continúan funcionando en medio de un escenario marcado por la baja ocupación, la caída del consumo turístico y la incertidumbre económica.

En una región donde buena parte de la actividad depende del movimiento de visitantes, la crisis ya no impacta únicamente sobre hoteles y hosterías, sino que empieza a extenderse sobre toda la economía regional.