10/09/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Ilustrativa. Imagen: El Tribuno.
En los últimos 15 días se registraron más de 30 movimientos sísmicos en la zona. Especialistas advierten sobre la actividad de las fallas y reclaman prevención y estudios científicos.
La actividad sísmica volvió a generar preocupación en los Valles Calchaquíes, donde en apenas cinco días se registraron dos temblores de magnitud 4,7 y 5,1, ambos a unos 6 kilómetros de profundidad.
Los movimientos no fueron percibidos por todos los habitantes de la región, pero volvieron a poner en discusión la necesidad de fortalecer las medidas de prevención y el cumplimiento de las normas sismorresistentes en las construcciones.
El fenómeno no es aislado. Según explicó Fernando Hongn, profesor de la Universidad Nacional de Salta (UNSa), investigador del CONICET e integrante del Instituto de Bio y Geociencias del NOA, durante los últimos 15 días se contabilizaron más de 30 sismos en la zona, caracterizados además por ser movimientos muy superficiales.
“Estamos en una zona sísmica”
Hongn pidió evitar el alarmismo, aunque remarcó que la actividad registrada merece atención científica.
“No tenemos que asustarnos, pero sí saber que estamos en una zona sísmica”, sostuvo en declaraciones a Radio Nacional. El investigador destacó particularmente la concentración de movimientos registrada al oeste de Cafayate.
La ubicación de Salta dentro de una región geológicamente activa explica parte de esta situación. La Cordillera de los Andes continúa en formación y presenta diferentes sectores con actividad tectónica, entre ellos áreas próximas a Metán y El Galpón.
En los Valles Calchaquíes, además, existen evidencias de deformaciones neotectónicas, es decir, modificaciones relativamente recientes vinculadas con la actividad de fallas.
Reclaman fondos para investigar las fallas
Uno de los problemas señalados por Hongn es la dificultad para continuar con investigaciones específicas sobre la actividad tectónica de los Valles Calchaquíes.
El especialista afirmó que existía un proyecto de investigación de cuatro años destinado a estudiar la neotectónica y las fallas cuaternarias de la región, pero que los fondos aprobados nunca llegaron.
“Se acabaron los financiamientos de las tareas de investigación para ese tipo de estudios”, afirmó Hongn, al explicar las dificultades para profundizar el conocimiento sobre una zona que registra actividad sísmica y deformación activa.
La falta de información detallada no permite predecir cuándo ocurrirá un terremoto. Precisamente por eso, los especialistas remarcan que la prevención, la investigación y la preparación de la población son herramientas fundamentales para reducir los riesgos.
Los terremotos que dejaron huella en Salta
La historia sísmica de la provincia muestra que los grandes movimientos no son un fenómeno nuevo.
El 13 de septiembre de 1692, un terremoto destruyó la localidad de Esteco y provocó derrumbes y grietas en construcciones del Valle de Lerma. El episodio dejó 11 personas muertas y numerosas réplicas durante los días posteriores.
Según el registro del Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES), Salta aparece como una de las provincias argentinas con mayor cantidad de terremotos históricos registrados.
Entre los episodios más recientes se encuentran los terremotos de 2010 en Cerrillos y 2015 en El Galpón.
El movimiento registrado en Cerrillos tuvo una intensidad de 7 grados en la escala de Mercalli, provocó dos muertes y ocasionó importantes daños en construcciones que no contaban con condiciones sismorresistentes adecuadas.
Cinco años después, el terremoto de El Galpón también alcanzó 7 grados de intensidad. El episodio provocó una muerte, 30 personas heridas y daños en 170 viviendas; 20 de ellas debieron ser demolidas y otras fueron apuntaladas.
El problema de las construcciones antiguas
La prevención también pone el foco en los edificios construidos antes de que las normas sismorresistentes comenzaran a aplicarse en la provincia.
El gerente técnico del COPAIPA, José Luis García, explicó que la legislación nacional sobre normas antisísmicas fue aprobada en 1972, mientras que en Salta comenzó a regir en 1980, a partir de la Ley provincial 5.556.
El especialista señaló que el desafío está especialmente relacionado con las construcciones anteriores a ese período, muchas de las cuales no fueron diseñadas bajo los criterios actuales de seguridad.
“La preocupación es qué hacemos con lo construido con anterioridad a 1980”, planteó García, al recordar los daños provocados por los terremotos de 2010 y 2015.
Edificios públicos bajo la lupa
Otro punto pendiente es la aplicación de la Ley provincial 7.740, promulgada en 2012, que establece un plan destinado a verificar las condiciones mínimas de seguridad de los edificios de uso público.
Según García, a más de una década de su promulgación todavía está pendiente su reglamentación. El objetivo es determinar si determinados edificios requieren refuerzos estructurales o, en los casos más extremos, si presentan condiciones que hagan necesaria su demolición.
“El propósito final de la obra es proteger las vidas humanas”, sostuvo el especialista.
La situación adquiere particular relevancia en una provincia que también explota turísticamente su patrimonio arquitectónico. Las construcciones antiguas, especialmente aquellas que no fueron adaptadas a criterios modernos de seguridad, pueden ser especialmente vulnerables frente a un terremoto.
Capacitación y prevención en las escuelas
Después de los terremotos de 2010 y 2015, se impulsaron distintas iniciativas relacionadas con simulacros y capacitación para preparar a la población frente a eventuales movimientos sísmicos.
Con el paso del tiempo, algunas de esas acciones perdieron continuidad. Por eso, desde distintos organismos se busca volver a instalar la prevención como una herramienta permanente.
García señaló que el COPAIPA trabaja junto al Ministerio de Educación, Defensa Civil, la Municipalidad de Salta y Bomberos en una capacitación dirigida a docentes.
La propuesta apunta a que cada establecimiento educativo cuente con su propio plan de evacuación, adaptado a las características de su infraestructura.
“No es tener miedo, sino tomar conciencia y saber cómo actuar”, resumió García.
En una provincia atravesada por una intensa actividad tectónica, conocer el riesgo y saber cómo responder ante un terremoto puede ser tan importante como contar con construcciones adecuadas. La prevención no permite evitar un sismo, pero sí puede reducir significativamente sus consecuencias.







