El consumo se desploma y 9 de cada 10 hogares argentinos tienen deudas

24/08/2026.- Salta al Instante.- Foto portada:
Mientras el PBI argentino se recupera, el consumo masivo se encuentra 17% por debajo del nivel de 2021. El 92,3% de los hogares tiene algún tipo de deuda y cada vez más familias recurren al crédito para cubrir alimentos y gastos básicos.

El crecimiento no llega a la mesa: cae el consumo y crece la deuda familiar

La economía argentina muestra señales de recuperación en algunos indicadores, pero esa mejora no se refleja en el consumo cotidiano de millones de familias. Un informe privado detectó un desacople inédito durante el siglo XXI: mientras el PBI/EMAE alcanzó en abril de 2026 un nivel 16% superior al de 2021, el consumo masivo quedó 17% por debajo.

La diferencia revela una recuperación económica que no llega de la misma manera a todos los sectores. Mientras una parte de la población todavía puede sostener gastos no esenciales, una mayoría recorta compras, cambia de marcas, busca promociones y restringe consumos básicos.

El endeudamiento aparece como otra de las caras de este escenario. Según los relevamientos citados, el 92,3% de los hogares argentinos registra algún tipo de deuda, mientras que el 44% de los hogares endeudados destina más de la mitad de sus ingresos mensuales a pagar obligaciones.

Cada vez más crédito para comprar alimentos

Uno de los datos más contundentes es el destino del financiamiento. El 62,5% del uso de las tarjetas de crédito se concentra en la compra de alimentos, una señal de que el crédito dejó de utilizarse principalmente para consumos extraordinarios y comenzó a funcionar como una herramienta para sostener gastos esenciales.

La situación también se refleja en la morosidad. El 88,9% de las deudas relevadas se encuentra impaga o incumplida, mientras que el 28,4% de los hogares endeudados acumula más de tres obligaciones.

Además, el 44% de esos hogares destina más de la mitad de sus ingresos al pago de deudas. En 2024, esa proporción era del 18%.

PBI arriba, consumo abajo

La evolución desde 2021 muestra claramente el cambio.

Ese año, tanto el PBI/EMAE como el consumo masivo fueron tomados como referencia en 100 puntos. En 2022, el producto llegó a 105 y el consumo a 103. En 2023 ambos indicadores se ubicaron prácticamente al mismo nivel, en torno a 104.

La ruptura comenzó en 2024. Mientras el producto se ubicó en 105, el consumo masivo cayó hasta 90 puntos.

Durante 2025, la actividad económica volvió a recuperarse y alcanzó 112 puntos, pero el consumo apenas llegó a 92. Para abril de 2026, la brecha se profundizó: 116 puntos para el PBI frente a apenas 83 para el consumo masivo.

El consumo masivo sigue en retroceso

Los datos más recientes de Scentia también muestran una caída del consumo. En julio, el consumo masivo retrocedió 2,6% interanual y acumuló una baja del 2,9% durante el primer semestre.

La caída alcanzó distintos canales de comercialización: hipermercados, autoservicios independientes y kioscos.

El resultado es un mercado interno debilitado, en el que los hogares deben administrar cada vez con mayor precisión sus ingresos.

Endeudarse para llegar a fin de mes

Un informe del Instituto Argentina Grande señala que el 47,7% de los hogares no llega a fin de mes y utiliza alguna estrategia complementaria para sostener sus gastos.

Entre esas estrategias aparece el endeudamiento. Durante el primer trimestre de 2026, el 16,2% de los hogares recurrió a conocidos para obtener dinero y el 14,8% tomó deuda financiera.

En comparación con el primer trimestre de 2023, el endeudamiento con entidades financieras para llegar a fin de mes aumentó 55,9%.

La estructura de las deudas también muestra el peso de las necesidades cotidianas: tarjetas de crédito, préstamos de billeteras virtuales, deudas bancarias, compras fiadas en comercios, alquileres, impuestos, servicios y préstamos familiares.

Una recuperación cada vez más desigual

El escenario tampoco es uniforme en todo el país.

En Neuquén, el relevamiento encontró un mayor nivel de consumo no esencial: el 74% de los encuestados afirmó haber realizado gastos suntuarios y el 31% declaró haber comprado en el exterior.

En CABA, el 73% manifestó haber realizado consumos de ese tipo. En Córdoba, en cambio, aparece un comportamiento intermedio: los hogares restringen gastos cotidianos, pero intentan preservar algunos consumos vinculados al entretenimiento y el disfrute.

En el Gran Buenos Aires, el deterioro del poder adquisitivo aparece con mayor fuerza. El 60% de los consultados expresó una mirada pesimista sobre la situación económica, personal y el poder de compra.

Así, detrás de los números de crecimiento aparece una realidad mucho más desigual: una economía que puede expandirse mientras una parte importante de las familias reduce su consumo, acumula deudas y utiliza el crédito para cubrir necesidades básicas.