17/06/2026.- Salta al Instante.- Por Gaby Pachteng..- Foto portada: Más de US$ 100.000 millones para sostener el dólar mientras crecen la deuda, la fuga y la morosidad.
Un explosivo informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) encendió las alarmas sobre la sostenibilidad del esquema económico de Javier Milei. Según el relevamiento correspondiente a junio de 2026, el Gobierno habría necesitado más de USD 100.434 millones provenientes de devaluaciones, blanqueos, préstamos internacionales, desembolsos del FMI, emisiones de deuda y otros mecanismos extraordinarios para mantener en pie un modelo que, pese a exhibir algunos indicadores positivos, sigue mostrando fuertes señales de fragilidad.
La principal advertencia del documento es que la apreciación cambiaria continúa profundizándose. En otras palabras, el peso se fortalece artificialmente frente al dólar, una situación que históricamente terminó afectando la competitividad de la economía argentina. Mientras el Gobierno celebra la desaceleración inflacionaria y la estabilidad cambiaria, desde CEPA sostienen que detrás de esa calma existe una enorme dependencia del financiamiento externo y de ingresos extraordinarios de divisas.
EL SUPERÁVIT QUE NO ALCANZA
El informe revela una paradoja llamativa. Desde enero de 2024 la balanza comercial acumuló un saldo positivo de USD 46.595 millones, pero la cuenta corriente apenas logró mantener un resultado positivo de USD 452 millones. La explicación aparece en otros rubros que drenan dólares constantemente: turismo, pago de intereses de deuda, utilidades empresariales y otros servicios.
Durante 2025, el superávit comercial fue prácticamente consumido por gastos asociados a viajes al exterior, fletes e intereses. Incluso la cuenta corriente cerró con un déficit de USD 2.223 millones. Para compensar ese agujero fue necesario recurrir a endeudamiento privado, desembolsos del FMI y organismos internacionales.
LA FUGA NO SE DETIENE
Uno de los datos más impactantes del informe está relacionado con la Formación de Activos Externos (FAE), comúnmente conocida como fuga de capitales.
Solo en los primeros cuatro meses de 2026 la salida de divisas por este concepto alcanzó USD 9.006 millones. Pero el dato más contundente aparece al observar el acumulado desde la unificación cambiaria: en apenas trece meses la demanda de dólares para atesoramiento llegó a USD 41.877 millones.
Según CEPA, son principalmente las personas físicas quienes impulsan este fenómeno. Desde diciembre de 2023 acumularon compras netas por USD 45.591 millones. Solo en abril, 1,5 millones de personas compraron dólares por USD 2.292 millones.
EL FMI APARECE UNA Y OTRA VEZ
El informe también pone el foco sobre la creciente dependencia del financiamiento internacional. El endeudamiento neto con organismos internacionales acumulado desde diciembre de 2023 alcanzó USD 19.465 millones.
Además, CEPA señala que el Gobierno incumplió en tres oportunidades consecutivas las metas de acumulación de reservas pactadas con el FMI. La primera vez el desvío fue de USD 4.183 millones; posteriormente la brecha se amplió hasta USD 12.351 millones, obligando al organismo a flexibilizar objetivos y otorgar sucesivos waivers para evitar un conflicto mayor.
La enumeración de los distintos salvatajes financieros impresiona por su magnitud: blanqueo de capitales, dólar blend, bonos BOPREAL, REPO con bancos privados, múltiples desembolsos del FMI, préstamos de organismos internacionales, emisiones de títulos y hasta asistencia vinculada al Tesoro estadounidense. Sumados, estos mecanismos representaron más de USD 100.434 millones.
FAMILIAS CADA VEZ MÁS ENDEUDADAS
Pero quizás la señal más preocupante del informe aparece en el frente social y financiero.
La mora de las familias continúa escalando mes tras mes. Los préstamos personales presentan una irregularidad del 14,2%, mientras que las tarjetas de crédito alcanzan el 10,6%. Ambas cifras muestran un fuerte deterioro respecto de octubre de 2024.
Más grave aún: la morosidad total de las familias con el sistema financiero llegó al 12% en abril de 2026, un nivel que, según CEPA, solo fue superado durante la crisis de 2001.
El crecimiento de la mora aparece acompañado por un estancamiento del crédito, una caída en la demanda de dinero y señales de debilitamiento en sectores clave de la actividad económica. Mientras tanto, el Gobierno sigue apostando a la colocación de deuda para estirar vencimientos y sostener la estabilidad financiera.
UN AJUSTE QUE TAMBIÉN GOLPEA A LAS PROVINCIAS
El informe dedica además un capítulo al ajuste fiscal impulsado por la administración nacional. La Decisión Administrativa 20/2026 implicó un recorte neto superior a los $2,4 billones y afectó especialmente a las provincias, que sufrieron una reducción del 55,5% en partidas ya aprobadas. Según el análisis, esta situación podría profundizar los problemas de financiamiento en áreas sensibles como salud y educación.
Entre el endeudamiento creciente, la fuga persistente de divisas, el deterioro del crédito familiar y las dificultades para cumplir las metas con el FMI, el informe de CEPA dibuja una imagen muy diferente a la presentada por el discurso oficial. La gran pregunta que sobrevuela el documento es si la estabilidad cambiaria actual responde a una mejora estructural de la economía o si, por el contrario, se sostiene gracias a una sucesión de ingresos extraordinarios que tarde o temprano podrían agotarse.



































































