26/05/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Ilustrativa. Web.
La crisis económica ya golpea de lleno a otro sector clave de Salta y ahora quienes levantaron la voz fueron los productores de eventos, que describen un escenario de derrumbe del consumo, cancelaciones y desesperación financiera. “Nos estamos yendo al tacho”, resumió crudamente un empresario salteño al describir el presente de una actividad que pasó de llenar salones a sobrevivir con fechas vacías y costos imposibles de afrontar.
El reclamo expone una realidad que el gobierno nacional intenta disimular detrás de estadísticas optimistas: la economía real sigue frenada, el bolsillo no alcanza y el ajuste libertario ya empezó a destruir parte del circuito comercial, cultural y gastronómico de la provincia. En Salta, la caída del consumo ya provocó cierres de locales, pérdida de empleos y una fuerte retracción en distintos rubros.
El sector de eventos quedó particularmente golpeado porque depende directamente de la capacidad de gasto de la clase media y de empresas que hoy recortan celebraciones, fiestas, recitales y contrataciones. Productores locales aseguran que muchos clientes directamente dejaron de organizar cumpleaños, casamientos o eventos corporativos porque “no llegan a fin de mes”. Mientras tanto, los costos de sonido, iluminación, alquileres y servicios siguen disparados.
La crisis ya no afecta solamente a pequeños emprendimientos. Comerciantes, industriales y empresarios salteños vienen advirtiendo que la actividad económica atraviesa uno de sus peores momentos en años. Desde la Unión Industrial de Salta reconocieron que hay pérdida de empleo, caída de la demanda y empresas funcionando al límite.
A eso se suma otro problema que complica todavía más al norte argentino: los aumentos de tarifas, la crisis energética y el deterioro de rutas e infraestructura, que elevan los costos logísticos y hacen cada vez más difícil sostener cualquier actividad económica.
En el comercio salteño el panorama tampoco mejora. Las ventas siguen cayendo, los alquileres ahogan a pequeños negocios y el contrabando aparece como otro factor que destruye al comercio formal. Empresarios advierten que la presión impositiva y el desplome del consumo están dejando a muchos emprendimientos al borde del cierre definitivo.
El drama social ya empieza a verse también en las calles. Mientras el Gobierno insiste con relatos de recuperación económica, crecen las historias de familias que perdieron el trabajo, personas que sobreviven gracias a la solidaridad y trabajadores independientes que ya no logran cubrir gastos básicos.
En ese contexto, el testimonio del productor salteño no sonó exagerado sino brutalmente realista: detrás de cada evento cancelado hay empleos temporarios que desaparecen, técnicos sin trabajo, gastronómicos sin ingresos y pequeñas empresas que sienten que el ajuste ya les pasó por arriba.






