26/06/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Flybondi. Imagen: NA.
AEROPARQUE.— El modelo de cielos abiertos y desregulación salvaje que tanto milita el gobierno de Javier Milei acaba de estrellarse de frente contra la realidad. En un colapso operativo sin precedentes, la aerolínea low cost Flybondi —la empresa mimada por el poder libertario— entró en estado terminal y canceló la totalidad de sus vuelos programados. La suspensión total de sus 11 servicios diarios dejó en tierra los escasos tres aviones que le quedaban en funcionamiento, sumiendo en la incertidumbre absoluta a miles de usuarios estafados.
La parálisis total de la empresa es un hecho inédito que solo encuentra parangón con los peores días de la pandemia. Es el resultado de un cóctel letal de desidia empresaria, deudas millonarias con proveedores y un vaciamiento de flota que pone en jaque su continuidad en el mercado aerocomercial.
Flota fantasma, deudas con YPF y aviones retenidos en el exterior
Detrás de la fachada de «conectividad eficiente», la realidad de Flybondi es catastrófica. Fuentes del sector aeronáutico revelaron detalles escandalosos sobre el vaciamiento operativo de la firma:
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Nueve aviones paralizados: La low cost tiene casi toda su flota fuera de servicio por falta de mantenimiento básico y por el no pago de los contratos de leasing (alquiler de aeronaves). Incluso, varias unidades enviadas al exterior quedaron retenidas en los hangares de afuera por falta de pago y no pueden volver al país.
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Sin nafta por morosos: El detonante del colapso definitivo fue que las petroleras, cansadas de los constantes atrasos y las promesas vacías, cortaron el suministro de combustible. La empresa ya no puede pagarle ni la nafta a proveedores clave como YPF.
Denuncia penal por estafa masiva: 350.000 pasajeros damnificados
La crisis no es solo operativa, sino que ya se mudó a los tribunales comunes. La empresa enfrenta una durísima denuncia penal impulsada por el abogado Lucas Bianco tras registrarse la escandalosa cancelación de más de 2.500 vuelos que arruinaron los planes, vacaciones y compromisos de más de 350.000 pasajeros en lo que va del año.
La Justicia investiga una presunta estafa masiva en la comercialización de pasajes, ya que la aerolínea libertaria continuaba vendiendo boletos de manera indiscriminada a sabiendas de que no contaba con los aviones necesarios para cumplir con las rutas. Un fraude liso y llano bajo las narices de la Secretaría de Transporte.
Despidos encubiertos y estafas a los propios trabajadores
Para completar el dantesco escenario, la firma descargó el costo de su pésima gestión sobre los laburantes. Trabajadores que fueron desvinculados de la empresa en marzo de este año denunciaron públicamente que Flybondi incumplió de forma criminal el pago de las indemnizaciones y los retiros voluntarios. Los compromisos, que fueron firmados con bombos y platillos ante escribano público, resultaron ser papel mojado.
Este es el «milagro» de la competencia privada sin control estatal que promueve la Casa Rosada: una empresa vaciada, trabajadores estafados en la calle, proveedores sin cobrar y miles de usuarios varados en los aeropuertos. El colapso de Flybondi es la metáfora perfecta de un modelo económico que vuela directo hacia el precipicio.







