14/04/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Reunión de ministros con gobernadores. Imagen: Web.
La crisis económica golpea de lleno a las provincias y desata un escenario de tensión generalizada entre gobernadores de todos los signos políticos. Sin distinción entre aliados y opositores, el derrumbe de la recaudación y el impacto del ajuste impulsado por el gobierno de Javier Milei empiezan a desbordar las cuentas locales.
El impacto es doble: caen los ingresos propios y también los fondos que llegan por coparticipación. En ese contexto, las provincias pierden margen de maniobra y comienzan a tomar medidas de emergencia. En Tucumán, el gobernador Osvaldo Jaldo ya recurrió al fondo anticíclico para pagar sueldos. En Salta, Gustavo Sáenz logró que la Nación transfiera fondos para personas con discapacidad, recursos que ya correspondían a la provincia.
En Jujuy, la gestión de Carlos Sadir anunció recortes en viáticos y combustibles, mientras admite que ya no puede sostener negociaciones salariales como en años anteriores. En Chaco, el gobernador Leandro Zdero enfrenta reclamos de intendentes que denuncian discriminación en la distribución de recursos.
El cuadro se agrava con el retiro de programas nacionales que sostenían ingresos y acceso a bienes básicos. La eliminación de “Volver al Trabajo”, que alcanzaba a 900 mil personas, y el recorte del Programa Remediar, que cubría a 20 millones, trasladan la presión directamente a las provincias.
En Corrientes, el gobernador Juan Pablo Valdés evaluó absorber el programa eliminado ante el impacto en el consumo y el empleo, aunque finalmente logró que la Nación reconozca una deuda de 40 mil millones de pesos. En paralelo, en Feliciano, el intendente Damián Arévalo decidió sostener con fondos municipales a parte de los beneficiarios del programa, en un distrito de apenas 16 mil habitantes.
La presión social crece. La caída del consumo, el deterioro del transporte público y el estado de rutas y servicios se suman a una pérdida sostenida del poder adquisitivo de programas como la Asignación Universal por Hijo y la Tarjeta Alimentar, que registran una caída cercana al 12% interanual.
Las negociaciones con la Nación no avanzan y el escenario se endurece. En las provincias, el ajuste ya dejó de ser una variable económica para convertirse en un problema político y social que golpea de lleno a las gestiones locales, con gobernadores que intentan sostener el equilibrio mientras la crisis avanza sin freno.







