13/05/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Acto del Frente de Sindicatos Unidos (FRESU). Imagen: Web.
La interna sindical entró en ebullición y amenaza con abrir una nueva etapa de conflicto político contra el gobierno de Javier Milei. Mientras la CGT apuesta a negociaciones silenciosas con sectores empresarios para intentar suavizar la reforma laboral libertaria, gremios disidentes comenzaron a organizar un frente combativo que ya prepara su primer gran choque contra el oficialismo.
La fractura quedó expuesta tras la última marcha universitaria, donde la conducción cegetista mostró una movilización mucho más débil de lo esperado y volvió rápidamente al tradicional juego de negociaciones reservadas con cámaras patronales. En paralelo, sindicatos enfrentados con la conducción de la CGT avanzan hacia un escenario de confrontación directa que podría paralizar sectores estratégicos de la economía.
El foco principal está puesto en la negociación salarial de los aceiteros, que arrancará con un reclamo explosivo: un salario mínimo de 2,8 millones de pesos. El conflicto aparece como el posible bautismo de fuego del nuevo Frente de Sindicatos Unidos, espacio sindical que reúne a sectores duros como la Unión Obrera Metalúrgica y ATE.
Detrás de la tensión sindical crece además el malestar contra la conducción de la CGT, acusada por sectores combativos de mantener una actitud demasiado pasiva frente al ajuste libertario, los despidos y la reforma laboral impulsada por el Gobierno.
Mientras la calle empieza a calentarse, la central obrera busca otro camino: negociar con cámaras empresarias medianas para limitar algunos puntos de la reforma diseñada por Federico Sturzenegger. El problema para la CGT es que su estrategia judicial para frenar el proyecto perdió fuerza y ahora intenta salvar parte de su poder mediante acuerdos políticos y corporativos.
En los últimos días hubo reuniones reservadas con sectores industriales y comerciales como CAME y Adimra, preocupados también por algunos artículos que reducen aportes patronales y debilitan estructuras históricas de negociación.
Pero mientras la conducción cegetista apuesta a la rosca, los sindicatos más duros preparan otra cosa: conflicto abierto. El líder aceitero Daniel Yofra ya dejó claro que no descarta paros prolongados y medidas extremas para enfrentar el techo salarial y el ajuste oficial.
El antecedente preocupa al Gobierno. Los aceiteros ya protagonizaron huelgas históricas que paralizaron exportaciones y afectaron directamente el ingreso de dólares al país. Ahora, el nuevo frente sindical amenaza con coordinar medidas de fuerza simultáneas en sectores estratégicos para golpear el corazón económico del modelo libertario.
El trasfondo político es todavía más explosivo: mientras Milei profundiza el ajuste y la caída del salario, empieza a emerger un bloque sindical dispuesto a confrontar sin medias tintas, cuestionando tanto al Gobierno como a la propia CGT.
La pelea ya no es solo salarial. Es una guerra por el control del movimiento obrero en plena crisis social y económica.







