27/08/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Centro Público de Mediación Tercer Lado. Imagen: Prensa Gobierno de la Provincia de Salta.
La licenciada Claudia del Castillo, coordinadora del Centro Público de Mediación Tercer Lado, dialogó con Mabel Corrales en “Qué Parte No Entendiste???” sobre la capacitación que se realizará el 1 de septiembre en el Hospital Público Materno Infantil. La jornada será abierta al público y tendrá modalidad de taller.
La inteligencia emocional se convirtió en una herramienta cada vez más valorada para afrontar situaciones cotidianas, mejorar los vínculos y gestionar de manera más saludable emociones como el enojo, la tristeza, el miedo y la frustración.
La actividad se desarrollará de 9 a 13 y de 15 a 19 horas, durante una única jornada.
“Las emociones no son malas”
Uno de los principales conceptos planteados por Del Castillo durante la entrevista fue la necesidad de dejar de considerar determinadas emociones como negativas.
El enojo, el miedo o la tristeza, explicó, pueden aportar información importante sobre lo que una persona necesita.
«Las emociones que son displacenteras, como el miedo, la tristeza, el enojo, no son malas, vienen con una información valiosa», sostuvo.
La clave, según explicó, consiste en aprender a interpretar ese mensaje y utilizarlo para identificar las necesidades propias.
Ante una situación de enojo, por ejemplo, la especialista propone preguntarse: ¿por qué me enojé?, ¿qué necesité en ese momento?, ¿por qué me dolió?
Ese ejercicio de autoobservación permite comprender mejor las propias reacciones y evitar que las emociones se acumulen hasta terminar en una reacción desproporcionada.
Evitar la “olla a presión” emocional
Durante la conversación, Del Castillo explicó que muchas reacciones que parecen excesivas pueden ser consecuencia de situaciones que una persona viene acumulando durante mucho tiempo.
“Muchas veces reaccionamos desproporcionadamente, exageradamente, cuando fuimos aguantando situaciones que no nos gustaron”, señaló.
La especialista comparó esta acumulación con una olla a presión: pequeñas situaciones pueden terminar provocando una reacción muy intensa cuando existe un malestar previo que nunca fue expresado o abordado.
Por eso, uno de los objetivos de la inteligencia emocional es aprender a identificar las emociones antes de que se acumulen.
“No postergar, no ceder, no acumular emociones”, resumió.
La inteligencia emocional comienza por uno mismo
Otro de los ejes de la entrevista fue la relación entre el conocimiento personal y la manera de vincularse con los demás.
Del Castillo sostuvo que la inteligencia emocional implica tanto la relación que cada persona tiene consigo misma como la que desarrolla con quienes la rodean.
“Empieza ahí, cómo yo me relaciono conmigo”, explicó.
Esto implica observar qué se dice una persona cuando comete un error, cómo se motiva, qué necesita realmente y de qué manera intenta conseguirlo.
La especialista destacó que muchas veces las personas no cuentan con estas herramientas porque nunca fueron enseñadas a reconocer y expresar sus necesidades.
No se puede cambiar al otro
Uno de los puntos planteados por Mabel Corrales durante la entrevista estuvo relacionado con las frustraciones que aparecen cuando una persona intenta modificar las conductas de otra.
Del Castillo fue contundente: «no podemos cambiar al otro».
Sin embargo, sí podemos modificar nuestra manera de relacionarnos y comunicarnos.
La especialista explicó que las personas se influyen mutuamente, pero cada una debe hacerse responsable de sus propias emociones y necesidades.
“Yo no puedo acelerar el proceso si la persona no quiere”, afirmó.
Aceptar esta realidad también forma parte de la madurez emocional, sostuvo.
Cuando una persona intenta dialogar, expresar lo que siente y comunicar sus necesidades y la otra parte no está dispuesta a hacerlo, la alternativa es aceptar esa decisión sin caer necesariamente en la culpa o el enojo.
“Hay que seguir la vida de la manera más saludable posible”, planteó.
Comunicación, conflictos y necesidades insatisfechas
La coordinadora del Centro Público de Mediación Tercer Lado relacionó directamente la inteligencia emocional con la capacidad de resolver conflictos.
Según explicó, muchos problemas surgen porque existen necesidades insatisfechas y las personas no saben expresarlas, negociar o llegar a consensos.
Frente a un conflicto, las respuestas más habituales pueden ser huir, esconder el problema, confrontar o responsabilizar completamente al otro.
Para Del Castillo, esas conductas reflejan una falta de herramientas emocionales y comunicacionales.
La alternativa es aprender a expresar lo que ocurre desde las propias necesidades, sin atacar al otro.
“Cuando nosotros hablamos desde lo que necesitamos y somos sinceros y auténticos, el otro en general huye o se defiende”, sostuvo.
Una herramienta también para el ámbito laboral
La inteligencia emocional también tiene un impacto directo en los espacios de trabajo.
Durante la entrevista, Corrales planteó cómo los problemas personales pueden trasladarse al ámbito laboral y afectar el clima entre compañeros.
Del Castillo explicó que la capacidad de autorregulación permite diferenciar las situaciones y evitar que los conflictos de un ámbito terminen afectando al otro.
“¿Cómo me regulo yo para poder en mi trabajo comportarme de acuerdo a lo que se necesita?”, planteó.
La misma lógica se aplica al regresar al hogar: evitar trasladar automáticamente las cargas y tensiones laborales a las relaciones familiares.
Para la especialista, esta capacidad se desarrolla progresivamente mediante la reflexión y el autoconocimiento.
“Reflexionar sobre la acción”
Uno de los ejercicios recomendados por Del Castillo consiste en incorporar la autoobservación como práctica cotidiana.
La propuesta es detenerse y revisar lo ocurrido durante el día: qué pasó, qué emociones aparecieron, qué generó determinado enojo o tristeza y qué necesidad existía detrás de esa reacción.
“Eso, tener ese registro de uno mismo para poder conocerse”, explicó.
La especialista señaló que identificar qué situaciones generan malestar permite comprender mejor los propios valores y necesidades.
De esta manera, una persona puede aprender no solamente qué le molesta, sino también por qué le molesta y cómo puede expresar esa situación de una manera más efectiva.
Ser asertivo sin generar resistencia
Del Castillo también destacó la importancia de combinar el coraje para hablar con la capacidad de hacerlo adecuadamente.
Tener un fuerte sentido de la justicia, por ejemplo, puede ser una fortaleza. Sin embargo, si la manera de expresarlo genera resistencia en los demás, puede dificultar el objetivo que se busca alcanzar.
“El tema es cómo aprendo a decirlo de la mejor manera para que realmente me escuchen”, explicó.
Por eso, la capacitación apunta también al desarrollo de habilidades comunicacionales efectivas.
La especialista remarcó que hablar y defender aquello que se considera justo es importante, pero también lo es aprender a hacerlo de manera que el mensaje pueda ser escuchado.
Una capacitación práctica y abierta al público
La jornada de capacitación se realizará el martes 1 de septiembre, en el Hospital Público Materno Infantil.
Aunque está especialmente orientada al personal de salud, la convocatoria está abierta a toda persona interesada en trabajar sobre su inteligencia emocional.
La actividad tendrá modalidad de taller e incluirá ejercicios individuales, en parejas y grupales.
Uno de los objetivos será que cada participante pueda realizar una especie de autodiagnóstico para identificar en qué nivel se encuentra y qué habilidades emocionales necesita fortalecer.
“Que cada uno se vaya con la información de: ¿en qué punto estoy con respecto a mi inteligencia emocional?”, explicó Del Castillo.
La capacitación tendrá un pequeño arancel y quienes quieran participar pueden consultar el programa e inscribirse a través de la página aonorte.gob.ar/capacitacion/
Una herramienta para la vida cotidiana
La entrevista dejó planteada una idea central: desarrollar inteligencia emocional no significa evitar las emociones difíciles, sino aprender a comprenderlas y gestionarlas.
El enojo, la tristeza, el miedo o la frustración pueden convertirse en señales para identificar necesidades y tomar decisiones.
Para Del Castillo, adquirir estas herramientas permite mejorar las relaciones personales, familiares y laborales, reducir conflictos innecesarios y actuar con mayor conciencia frente a situaciones adversas.
En definitiva, se trata de aprender a conocerse para poder comunicarse mejor con los demás y asumir un papel más activo en la gestión de la propia vida emocional.







