21/04/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Diago Armando Maradona. Imagen: Web.
La sala de tribunales de San Isidro volvió a convertirse en un escenario de alto voltaje. Gianinna Maradona tomó la palabra y desnudó, con frases cortas y precisas, lo que definió como un proceso de deterioro y manipulación en los días previos a la muerte de su padre. “Cada día lo veía mal y perdido, le ponían más pastillas para que se desconecte”, lanzó, y dejó flotando una acusación que atraviesa todo el juicio.
El señalamiento apunta directo al equipo médico que rodeaba al Diez. Según su testimonio, el neurocirujano Leopoldo Luque fue quien impulsó la internación domiciliaria en Tigre, mientras que junto a la psiquiatra Agustina Cosachov manejaban decisiones clave sobre la medicación. Gianinna relató que intentó en reiteradas ocasiones saber qué le estaban administrando a su padre, sin obtener respuestas claras. “Mi papá estaba muy lento y era la persona más rápida del mundo”, resumió.
La hija de Maradona también reveló que la familia ni siquiera fue informada a tiempo sobre su internación en la clínica Ipensa. Aun así, aseguró que durante ese período fue cuando mejor lo vio y que la decisión de operarlo fue impulsada por Luque. “Gracias a Dios eso salió bien”, dijo.
Pero el cuadro más grave apareció al describir la internación domiciliaria. Gianinna desarmó la versión oficial: no había ambulancia, ni desfibrilador, ni infraestructura médica adecuada. “No había nada, ni siquiera en la puerta del barrio”, declaró. También cuestionó la elección del lugar: un acceso difícil que complicaba cualquier emergencia. “Eligieron una casa difícil para llegar”, insistió.
En ese entramado, mencionó además a Maxi Pomargo, a quien le advirtió desde el primer día sobre las condiciones del lugar. La respuesta nunca llegó.
El testimonio también puso bajo la lupa el rol de otros profesionales. Gianinna recordó al médico Alfredo Cahe, ya fallecido, a quien destacó por su trato humano, y mencionó a Mario Schiter. También relató un episodio con la médica Nancy Forlini, de Swiss Medical, que la llamó tras intoxicarse para pedirle consejo médico, en una escena que expuso el nivel de desorden en el entorno sanitario.
Uno de los momentos más tensos llegó con la reproducción de un audio del psicólogo Carlos Díaz. En la grabación, Díaz hablaba con Cosachov y sugería que las enfermeras debían “estar en otra habitación leyendo un libro” y no intervenir. También proponía “cubrirse” frente a la familia. Las palabras resonaron en la sala como una admisión brutal de desidia.
Gianinna fue más allá. Aseguró que su padre no sabía que estaba bajo internación domiciliaria. “Nadie le había dicho”, afirmó, y explicó que esa falta de información explicaba su rechazo a los controles médicos.
El relato culminó con una escena que sintetiza la acusación. El 18 de noviembre de 2020, una semana antes de la muerte, la familia fue convocada a la casa de Tigre. Allí les ofrecieron tres opciones: internación con consentimiento, sin consentimiento o domiciliaria. “Confiamos en lo que nos dijeron Luque y Cosachov, pero con el diario del lunes fue todo una manipulación”, sostuvo entre lágrimas.
La declaración de Gianinna Maradona dejó al descubierto un entramado de decisiones cuestionadas, falta de controles y audios que hablan de “cubrirse”. En un juicio que ya carga con siete imputados, su testimonio se instala como una pieza central para sostener la hipótesis de negligencia que rodea la muerte del ídolo.







