27/04/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: CGT recusó a camaristas y denunció de inmoral el fallo que habilitó la reforma laboral. Imagen: Web.
La reforma laboral no solo avanza por decreto político: también pisa tribunales con decisiones que la CGT califica sin rodeos como “inmorales”. La central obrera salió con los tapones de punta y recusó a los camaristas que voltearon la cautelar que frenaba la aplicación de la ley, apuntando directo al juez Víctor Pesino. ¿El motivo? Un combo explosivo de fallos favorables al Gobierno y beneficios personales que, según denuncian, dibujan un escenario de “beneficios mutuos” entre el Poder Ejecutivo y la Justicia.
El detonante fue la decisión de la Sala VIII de la Cámara del Trabajo de dejar sin efecto la medida cautelar que había dictado el juez Raúl Ojeda, que mantenía en suspenso más de 80 artículos de la reforma. Con ese fallo, la normativa volvió a la vida de un plumazo. Para la CGT, no fue un acto judicial más: fue la puerta de entrada a un recorte masivo de derechos laborales.
El escrito, firmado por el abogado laboralista Pablo Topet, no se anda con eufemismos. Señala que apenas horas después de que Pesino votara a favor del Gobierno, el Ejecutivo envió al Congreso un pedido para extenderle el mandato, pese a haber alcanzado la edad jubilatoria. La secuencia, dicen, no deja lugar a dudas: el juez podía ser beneficiado por el Gobierno, y el Gobierno fue beneficiado por el juez. Negocio redondo.
La central sindical habla directamente de una “razón desprovista de moral” y denuncia una escena que, según su interpretación, dinamita la división de poderes. “Ausentes el decoro y la delicadeza”, advierten, en una frase que pinta el clima de indignación que atraviesa el conflicto.
Pero el cuestionamiento no se queda en las formas. También apunta al fondo del fallo. La CGT acusa a los camaristas de ignorar el sentido mismo de las medidas cautelares, que existen para proteger a sectores vulnerables y evitar daños irreparables. Y lanza una pregunta incómoda: ¿desde cuándo los trabajadores dejaron de ser sujetos vulnerables? ¿Desde cuándo sus derechos dejaron de ser alimentarios o vinculados a una vida digna?
La crítica también desarma otro argumento del tribunal: que la cautelar suspendía “muchos artículos”. Para la central obrera, no importa cuántos, sino cuáles. Y lo que está en juego, sostienen, no es un detalle técnico, sino un paquete de reformas que recorta derechos constitucionales.
En paralelo, la CGT advierte que la reforma laboral ya está generando efectos concretos. Habla de una regresión en derechos básicos: reducción de indemnizaciones, limitaciones al derecho de huelga, trabas a la organización sindical, debilitamiento de la negociación colectiva y exclusión de trabajadores del paraguas de la Ley de Contrato de Trabajo. Un combo que, según denuncian, no moderniza nada: precariza todo.
El planteo judicial no termina ahí. La central se reservó la posibilidad de llevar el caso a la Corte Suprema y exigió la reposición inmediata de la cautelar. La pelea, advierten, recién empieza.
En el fondo, lo que se discute no es solo una ley. Es el modelo de relaciones laborales que se quiere imponer y el rol de la Justicia en ese proceso. Para la CGT, lo que ocurrió con el fallo de la Sala VIII no es un episodio aislado, sino una señal de alarma: cuando los tribunales dejan de ser árbitros y pasan a jugar para un lado, el partido ya no es justo.
Y en ese terreno, el conflicto deja de ser jurídico para convertirse en político. Porque lo que está en juego no es solo una reforma, sino quién paga el costo del ajuste.







