19/05/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Bausili y Caputo, la economía está funcionando, pero para ellos, para el pueblo No. Imagen: Web.
El Gobierno nacional volvió a mostrar su hoja de ruta económica sin anestesia: dólar atrasado, ajuste sin rescate para las familias endeudadas y obediencia total a las exigencias del Fondo Monetario Internacional. En una conferencia seguida de cerca por bancos, fondos de inversión y operadores financieros, el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, dejó en claro que la prioridad absoluta seguirá siendo sostener el esquema monetario pactado con el FMI, aun mientras se profundiza la crisis social y explota la morosidad de hogares ahogados por las deudas.
La exposición pública del titular del Banco Central no fue casual. En el mercado financiero aseguran que se trató de una condición impuesta por el Fondo Monetario antes de aprobar la segunda revisión del acuerdo con Argentina y liberar un nuevo desembolso de 1.000 millones de dólares. El Gobierno espera que esa validación llegue esta misma semana, junto con un perdón especial por no haber cumplido la meta de acumulación de reservas del año pasado.
Durante la presentación del Informe de Política Monetaria, Bausili defendió el plan económico oficial y ratificó que el dólar seguirá “planchado”, pese a las crecientes advertencias sobre atraso cambiario y pérdida de competitividad. También dejó un mensaje directo para el campo: ya no habrá beneficios especiales ni programas de incentivo para acelerar la liquidación de exportaciones.
El funcionario sostuvo que el nuevo esquema económico impulsado por el Gobierno cambió la matriz productiva argentina y que ahora el peso de sectores como Vaca Muerta, el petróleo y la minería redujo la histórica dependencia de las divisas provenientes del agro. La frase fue interpretada en el mercado como un aviso brutal hacia los productores rurales que durante años presionaron por devaluaciones y mejoras cambiarias.
Bausili aseguró además que la inflación no representa un riesgo estructural pese a que los precios siguen golpeando fuerte el bolsillo de los argentinos. Según el Banco Central, las recientes aceleraciones inflacionarias fueron producto de factores “puntuales” como el aumento de la carne, el conflicto bélico entre Estados Unidos, Israel e Irán y las subas reguladas en transporte.
Sin embargo, consultoras privadas y economistas del mercado contradicen abiertamente el discurso oficial. Varias firmas sostienen que la inflación núcleo continúa moviéndose entre el 2 y el 2,5 por ciento mensual, muy lejos de la desaceleración que intenta mostrar el Gobierno.
El punto más delicado de la exposición llegó cuando Bausili dejó en claro que no habrá ningún tipo de auxilio para las familias endeudadas, incluso en medio de niveles récord de mora y créditos impagos. El mensaje fue seco y contundente: el Estado no saldrá al rescate de quienes quedaron atrapados por préstamos, tarjetas y deudas con billeteras virtuales.
Mientras millones de argentinos enfrentan cuotas imposibles y tasas altísimas, el Banco Central dejó en claro que no piensa intervenir para aliviar la situación financiera de los hogares. La decisión cayó como un baldazo de agua fría en un contexto donde crecen los atrasos en pagos y aumentan los créditos considerados “irrecuperables”.
En paralelo, Bausili también defendió las restricciones que siguen pesando sobre empresas y personas para acceder libremente al dólar oficial. Las compañías todavía tienen bloqueada la formación de activos externos y el propio titular del Central sugirió que busquen financiamiento y cobertura cambiaria a través del mercado financiero y el dólar contado con liquidación.
La presentación del IPOM también dejó al descubierto las dudas que persisten sobre el corazón del programa monetario oficial. Incluso economistas cercanos al establishment financiero advirtieron que el esquema basado en controlar agregados monetarios tiene serios problemas de consistencia porque depende de calcular la demanda de dinero, una variable extremadamente difícil de medir.
El propio Bausili reconoció que el Banco Central pudo haber sobreestimado esa demanda durante el primer trimestre y admitió que recién a mitad de año sabrán si las proyecciones oficiales fueron correctas o si el plan económico vuelve a mostrar fisuras.
Con el dólar artificialmente contenido, las reservas bajo presión, el endeudamiento familiar explotando y el FMI monitoreando cada movimiento, el Gobierno apuesta a sostener el esquema económico a cualquier costo mientras espera otro salvataje multimillonario del organismo internacional.






