“MODERNIZACIÓN” A MOTOSIERRA: Sturzenegger desarma el SMN y lo venden como eficiencia

27/04/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: El ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger. Imagen: Web.
El ajuste llegó al cielo. O mejor dicho, a quien lo observa. El ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, salió a justificar los despidos masivos en el Servicio Meteorológico Nacional con un relato que no resistió ni media hora de contraste. Habló de “exceso de personal”, de un organismo “vetusto” y de una “modernización drástica” que reduciría todo a 150 empleados. La respuesta fue inmediata: trabajadores, científicos y gremios lo cruzaron con datos y una definición que sintetiza el clima real del sector. “No es reforma, es demolición”.

Desde el colectivo Somos SMN le desarmaron el libreto punto por punto. Donde el ministro dijo que hay 20 meteorólogos, respondieron que son más de 150. Donde habló de siete observadores por estación, aclararon que, tras 140 despidos recientes, apenas quedan poco más de tres por cada una de las 125 estaciones del país. El ajuste no parte de un exceso: profundiza una estructura ya debilitada.

La lógica oficial es simple: menos gente, menos gasto. Pero también menos capacidad. Menos controles, menos alertas, menos prevención. Y eso, en un servicio crítico, no es un detalle técnico: es un riesgo.

Sturzenegger llegó a ironizar sobre el trabajo de los observadores, reduciéndolo a “anotar datos en papel”. La respuesta de ATE fue lapidaria: “Es desconocer completamente cómo funciona la red meteorológica”. La automatización, explicaron, no reemplaza al factor humano. Lo necesita. Las estaciones requieren instalación, mantenimiento, calibración y validación constante. Sin eso, los datos fallan. Y cuando fallan los datos, fallan los pronósticos. Y cuando fallan los pronósticos, fallan las alertas.

El problema no es solo técnico, es político. El sistema de alertas tempranas del SMN permitió anticipar eventos extremos como el temporal de Bahía Blanca. En ese mismo episodio, el gobierno nacional recomendaba a la población “arreglarse sola”. La contradicción no podría ser más brutal: se debilita el organismo que previene mientras se abandona la respuesta estatal.

La narrativa del “ahorro” también hace agua. Los propios trabajadores señalaron que el ministro gana al menos seis veces más que los empleados que despide. Y que ningún servicio meteorológico del mundo funciona con 150 personas. La comparación internacional es demoledora: Argentina tiene poco más de mil trabajadores para un territorio gigantesco, mientras países como Alemania o Japón multiplican ese número en superficies mucho menores.

El desguace llega, además, después de frenar una licitación clave para modernizar el sistema. Un proyecto internacional para instalar 126 estaciones automáticas ya había sido aprobado, con financiamiento listo. El actual gobierno decidió cancelarlo. Es decir: se paraliza la modernización real mientras se justifica el recorte en nombre de esa misma modernización.

El argumento de un organismo atrasado también quedó en evidencia. En 2022, el SMN incorporó “Clementina XXI”, una de las supercomputadoras más potentes del mundo. No hay atraso tecnológico estructural: hay decisión política de recortar.

El cuadro se completa con salarios que apenas superan el umbral de subsistencia y una estructura que, lejos de sobrar, está por debajo de los estándares internacionales. “Hablar de ahorro eliminando personal en un servicio crítico es ignorar su rol para la seguridad de la población”, advirtió ATE. No se trata solo de pronósticos: dependen de ese sistema la aviación, la navegación, el agro y la gestión de emergencias.

La conclusión que circula entre trabajadores y especialistas es tan clara como incómoda para el Gobierno: no hay modernización posible destruyendo capacidades. Lo que se está desarmando no es un organismo burocrático, sino una herramienta de soberanía.

Pero en la lógica del ajuste permanente, todo lo que no genera rentabilidad inmediata parece descartable. Incluso, si de eso depende anticipar una tormenta. O evitar una tragedia.