Peronismo e historia…

21/09/2026.- Por Pedro Peretti.- Foto portada: Ilustrativa. Imagen: Adrián Pérez.
En el campo nacional y popular hay una propensión generalizada a mostrar orgullosos, como la mejor foto de los tres gobiernos de Perón, y de los tres del Kirchnerismo, al histórico y añorado fifty-fifty. Ésto es de cuando los sectores populares, arañaron o pasaron el 50% del PBI, en el reparto de la riqueza. Hermoso pasado. Ahora, lo que se analiza poco, es cuán grandes y peligrosos fueron los callos políticos y económicos que hubo de pisar para llegar a semejantes guarismos distributivos. Medidas como la reforma agraria, estatizar el comercio exterior de granos, o cobrar impuestos fuertes a los que más tienen son poco referenciadas y requirieron sangre, sudor y lágrimas. Prueba de lo que digo es la prisión, con intento de asesinato incluido, de CFK.

La derecha abomina de la historia científica, porque no quiere pruebas que la incriminen, ni referencias que alumbren que otro camino es posible. A ver si al pueblo se le ocurre volver a esas andadas. Por eso, a la historia, el “poder”, la sustituye por la memoria. Una memoria corta, falaz, predeterminada y teledirigida a favor de una versión de los hechos, que sólo tiene que ver con sus intereses y nada con la verdad. No hay que confundir historia con memoria.

La heurística, como ciencia de las fuentes, está en franca decadencia; no tiene razón de ser, en estos tiempos, retratados en 120 caracteres¿Fuentes? ¡Para qué! Éstas son reemplazadas por la vaguedad de un relato construido sobre medias verdades,que apelan a la emocionalidad subjetiva. Y se propalan hasta el infinito, para que se transformen en sentido común colectivo. Esa es la labor de los Fernando Cerimedo de este tiempo. Hay que restaurar a la historia como disciplina científica.

La derecha, decía Walsh, nos quiere sin historia. Por eso la historia agraria del peronismo está totalmente invisibilizada, igual que el latifundio y su vínculo con la violación de los DD.HH. El peronismo es el único movimiento político, de toda la historia Argentina, que a la lucha contra el latifundio, le dio rango constitucional y la transformó en una política pública; y con resultados exitosos, por donde se los mire. Un momento cúlmine de nuestras luchas populares ¡Mirá si te la van a querer contar como fue!

Hace un siglo cualquier movimiento político popular que surgiera, sea socialista, anarquista, comunista, trotskista o peronista, lo primero que hacía era sacar un diario, semanario o quincenario, lo que podían; y sus líderes, escribir libros para fundamentar sus propuestas…Leer, pensar, el amor a la patria, conocer la historia, era lo básico de cualquier emprendimiento político, que pretendiera ser exitoso. Había una valoración del conocimiento, de la argumentación, era necesario que los dirigentes se ilustraran sólidamente para representar mejor lo que se quería representar. Hoy, redes mediante, cualquier botarate, y el Presidente de la República es el mejor ejemplo, tiene a su disposición una audiencia enorme para decir lo que se le viene a la boca, sin mostrar prueba, ni conocimiento alguno. Son los tiempos en que los reels sustituyen a la historia y a la formación política. Todo se lee en clave de epigrama; por “arribita” y sin razonar. Y no es un problema de los jóvenes, como se dice erróneamente; es transversal a todas las generaciones, leer poco, probar nada y sentenciar por TV no tiene edad.

Tampoco es un problema exclusivamente argentino; aunque lo parezca y nos impacte fuerte. En una entrevista que realizó el periodista noruego, Glenn Diesen, al economista estadounidense Richard Wolff, nos muestra el carácter difundido y devastador que tiene la ignorancia histórica en el mundo occidental y cristiano. “Coincidimos en que la memoria debe servir a las realidades y a la historia del presente y, sin embargo, si cuestionamos las bases de cómo ven las personas el mundo, la gente hace lo posible por ignorarlo para quedarse con su percepción de la realidad”. La memoria es absolutamente manipulada por parte de los grandes medios de comunicación, las redes, etc. ¡Vaya novedad! Wolff, en el mismo reportaje dice:Si les preguntamos a estudiantes de EE.UU. quién ganó la guerra de Vietnam, contestarían que fue EE.UU. y no es porque estudian sobre la guerra sino porque EE. UU., “América”, siempre gana y los demás no ganan”...La realidad y la historia, las fábrica y la cuenta Hollywood, a su gusto. Glenn Diesen, agrega: “Creo que las memorias históricas tienden a manipularse con el tiempo” y cita el ejemplo de lo que pasó con una encuesta en Francia: “En 1945, cuando preguntaron quiénes pensaban que habían sido los responsables de la derrota de la Alemania Nazi, era justo al final de la guerra y una mayoría de los franceses respondieron que fue la Unión Soviética. Cada un tiempo hacían la misma encuesta, y en el año 2018, cuando la repitieron, sólo el 15 % de los franceses creían que había sido la Unión Soviética la que contribuyó (…)”

Wolff: “Existe una fotografía muy conocida, de una pequeña ventanilla en una oficina de correos estadounidense, de alrededor de 1943, donde hay una persona comprando sellos y entregando dinero y justo encima del mostrador donde está el empleado que los entrega, hay dos dibujos, uno es el tío Sam con el sombrero de copa y la imagen que todos tenemos con las rayas, y está con alguien identificado como el tío Joe, ese era Stalin con su gran bigote; uso la fotografía para explicarles a mis alumnos que durante la guerra éramos aliados de la URSS y ellos me miran como esperando a que cuente un chiste”. Cuando se analiza este sistemático accionar de las derechas globales falsificando la historia, se entiende mucho mejor el conflicto de Ucrania, y el por qué de la instalacion de un régimen nazi en Kiev, mediante un golpe de estado propiciado por el Departamento de Estado yankee, como lo fue la Revolución del Euromaidan y la restauración de un criminal de guerra, de la talla de Stepan Bandera, como héroe nacional ucraniano. Ucrania es un espejo donde la Argentina no puede dejar de mirarse. La mala memoria o la falta de ella, es la que abre las puertas a la ultraderecha. Hacer política sin historia es tropezar varias veces con la misma piedra. Y los argentinos tenemos sobradas pruebas de ello: Martínez de Hoz, Cavallo, Machinea, Caputo, Sturzenegger y podríamos seguir nombrando canallas.

Falsificar la historia del peronismo, subvaluar sus logros, ocultar las medidas que tomó, es un prerrequisito básico para que la derecha lo pueda usar, con el fin de fragmentar la política y destruir el movimiento nacional y popular, desde adentro; de ahí, a la balcanización tipo Ucrania o la ex Yugoslavia, estamos a un paso. El peronismo es la única garantía política para evitar la disgregación de nuestra patria. Por eso lo quieren volver a transformar, como en los 90, en el Partido del ajuste neoliberal; de ahí, lo rescataron Néstor y Cristina.

Para eso es necesario que se desconozca o tergiverse su historia. Y al mejor estilo Ucraniano, en cualquier momento, declaramos a Menem o Isabelita, héroes nacionales y calificamos de zurdos o progres infiltrados, a los Cooke, Walsh, Mujica, Ortega Peña, Razetti, Lezcano, Lucero, Gelman, Paco Urondo, Puiggrós, y a los miles de militantes que dieron su vida luchando por la liberación nacional. Es tiempo de que el peronismo antioligárquico crezca, recupere su autoestima y deje de llamarle peronismo a todo; hay que llamar a las cosas por su nombre. Basta de vaguedad y eufemismos. Es hora de restaurar el dominio de la verdad histórica, que es “la maestra de la vida”. La historia es un gran campo de batalla donde tanto el historiador aséptico, como el periodista independiente, no existen; son una construcción teórica del poder, que nunca se verifica en la práctica.

El historiador honesto es objetivo con el hecho, pero milita su exégesis y la ubicación del mismo en la escala de consideración pública, respetando siempre el contexto en el que se desarrolla y tratando de situarlo en el plano que considera más adecuado, allí está la militancia válida y honesta. No hay causa que explique o justifique el daño moral y material que se le hace a una sociedad cuando se falsea un hecho histórico, y/o se lo retransmite distorsionado hasta hacerlo desaparecer, tal como fue. Y en esta innoble tarea no hay que subestimar a la derecha peronista, que siempre lo “da todo” a la hora de ayudar al poderoso. ¡Avivate frate mío!, que estamos frente a un proyecto siniestro para capturar y construir una nueva subjetividad con el fin de destruir nuestra conciencia nacional, balcanizar a la Argentina y saquear nuestros bienes naturales comunes. Intentar asesinar a CFK o encarcelarla fue el prerrequisito necesario para poder ejecutar este plan; y la segunda parte se va a dirimir en las internas del peronismo, único movimiento que puede garantizar la Unidad política y territorial de lo que aún se llama Argentina..