27/04/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Rutas en mal estado por el desfinanciamiento de Nación. Imagen: Web.
El asfalto se rompe, los accidentes se multiplican y la respuesta no llega. En Salta, las rutas nacionales dejaron de ser caminos para convertirse en trampas. El deterioro es tan avanzado que ya no se discute si hay que arreglarlas, sino cuántas vidas más se van a perder antes de que alguien se haga cargo.
Con ese telón de fondo, ingresó en la Cámara de Diputados provincial un proyecto que pide declarar la Emergencia Vial por 24 meses. No es una medida técnica más: es un grito desesperado ante el abandono. La iniciativa apunta a que los legisladores nacionales gestionen en el Congreso una herramienta que permita acelerar obras, liberar fondos y saltear la burocracia que hoy mantiene paralizadas las soluciones.
La autora del proyecto, la diputada Marianela Ibarra, no maquilló el diagnóstico: “Las rutas nacionales tienen un estado de abandono tremendo”. La frase no es retórica. Es la descripción de una infraestructura que se desmorona mientras el tránsito sigue pasando como si nada.
El problema ya dejó de ser estructural para convertirse en humano. En lo que va de 2026, las muertes en estos corredores se cuentan por decenas. Cada pozo, cada banquina destruida, cada señalización ausente se traduce en riesgo concreto. “Estamos hablando de seguridad pública”, advirtió Ibarra, poniendo en palabras lo que miles de salteños viven a diario.
La emergencia, explicó, permitiría hacer lo que hoy parece imposible: priorizar recursos, acelerar licitaciones y destrabar obras que dependen de decisiones nacionales que no llegan. En otras palabras, cortar con la parálisis.
Pero mientras el proyecto intenta abrir una salida, la realidad sigue golpeando. Uno de los puntos más críticos es el tramo de la ruta 9/34 a la altura de Rosario de la Frontera. Allí, el tránsito intenso convive con una calzada en condiciones que exponen a miles de personas todos los días. No es una exageración: es una ruleta rusa sobre ruedas.
El trasfondo es político y económico. La falta de inversión nacional dejó a provincias como Salta libradas a su suerte en materia de infraestructura vial. Y cuando el Estado se retira, lo que queda no es eficiencia: es abandono.
La declaración de emergencia busca poner el tema en la agenda nacional. Pero también deja al descubierto una pregunta incómoda: ¿cuánto vale una ruta en la Argentina de hoy? Porque mientras no haya respuesta, el costo lo siguen pagando los mismos. Los que viajan, los que trabajan, los que no tienen otra opción que salir a la ruta y rezar para volver.






