SALTA PONE LA PLATA MIENTRAS MILEI MIRA PARA OTRO LADO: Sáenz sale a tapar el desastre de las rutas nacionales

27/05/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Sáenz firmó un convenio con la Nación para sostener las tareas en el tramo Metán – Rosario de la Frontera. Imagen: Prensa Gobierno de la Provincia de Salta. 
Otra vez, Salta termina pagando la factura de un Estado nacional borrado. Mientras el gobierno de Javier Milei predica ajuste, motosierra y “federalismo” desde los estudios de televisión, las rutas del norte siguen detonadas y al borde de convertirse en trampas mortales. Frente al abandono, el gobernador Gustavo Sáenz decidió meter mano al bolsillo provincial para financiar obras que, por ley, debería ejecutar Nación.

El anuncio sacudió el tablero político salteño: la Provincia pondrá fondos propios para reparar 27 kilómetros de la Ruta Nacional 9/34, entre Metán y Rosario de la Frontera, uno de los corredores más castigados, peligrosos y olvidados del país. La decisión incluye el pago de certificados atrasados y un anticipo financiero que podría costarle a Salta hasta 3 mil millones de pesos si la Casa Rosada sigue pateando pagos y mirando para otro lado.

“Tomé la decisión de financiar con fondos provinciales la continuidad de obras”, dijo Sáenz en redes sociales, dejando expuesta una postal repetida hasta el cansancio: provincias del interior haciéndose cargo de lo que Nación abandona.

La Ruta 9/34 no es un camino cualquiera. Es una arteria clave para el transporte de producción minera, agrícola y comercial del norte argentino. Por allí pasan camiones, turistas, trabajadores y miles de familias todos los días. Pero el deterioro de la calzada convirtió el trayecto en un escenario de accidentes, pozos eternos y banquinas destruidas. El proyecto original prometía ensanche, repavimentación e iluminación, pero quedó atrapado en el freezer del ajuste libertario.

Mientras el discurso oficial habla de “achicar el Estado”, en la práctica son las provincias las que terminan poniendo plata para evitar el colapso de la infraestructura. Y Salta no es la excepción: el puente Vaqueros, la circunvalación capitalina y obras en las rutas nacionales 40 y 51 también vienen arrastrando demoras, paralizaciones y promesas incumplidas por falta de fondos nacionales.

La paradoja es brutal. El Gobierno nacional exige sacrificios, elimina obra pública y se llena la boca hablando de eficiencia, pero después son los gobernadores los que tienen que salir a apagar incendios con recursos locales para que las rutas no se conviertan en cementerios asfaltados.

En el norte ya nadie espera milagros de Buenos Aires. Lo que queda es resignación, bronca y provincias tratando de sobrevivir con obras que Nación firmó, prometió y después dejó tiradas como si el interior del país fuera un territorio descartable.