SE DESPLOMA EL TURISMO: 41% menos viajes terrestres

25/04/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Ilustrativa. Web.
Los números no mienten, pero tampoco son neutrales. Detrás de las estadísticas del Indec se dibuja una postal cada vez más nítida de la crisis: la clase media argentina, esa que alguna vez llenaba autos y cruzaba la cordillera para hacer compras o tomarse unos días, ahora directamente deja de viajar. En marzo, el turismo emisivo por vía terrestre se desplomó un 41% interanual. Un derrumbe que expone, sin eufemismos, el impacto del ajuste en los bolsillos.

La caída no viene sola. En términos generales, la cantidad de turistas emisivos —argentinos que salen del país— retrocedió un 32,9% respecto del mismo mes del año pasado. Mientras tanto, el turismo receptivo apenas mostró un leve crecimiento del 1,6%. Es decir, menos argentinos viajando al exterior y apenas más extranjeros llegando. El resultado: un saldo negativo de 705.000 personas en marzo, producto de 1,5 millones de salidas frente a 824.000 ingresos.

Ese desequilibrio también tiene traducción directa en divisas. El gasto total del turismo emisivo alcanzó los 1.843,6 millones de dólares, más del doble de los 882 millones que dejaron los visitantes extranjeros en el país. La cuenta es simple: más dólares que se van que los que entran, en un contexto donde cada billete cuenta.

Pero el dato que condensa el golpe a la vida cotidiana está en las rutas. El turismo por vía terrestre, históricamente asociado a sectores medios que elegían destinos cercanos, fue el más castigado. La caída del 41% interanual no es homogénea: en el paso Cristo Redentor, que conecta Mendoza con Chile, el derrumbe fue del 63,4%. Ese cruce, que supo ser sinónimo de tours de compras, hoy refleja el retroceso de un hábito que parecía garantizado.

La postal se repite, con menor intensidad, en otras vías. Las salidas por transporte fluvial o marítimo —clave para los viajes a Uruguay— cayeron un 16%. En contraste, la vía aérea mostró un incremento del 12,8%, lo que sugiere un fenómeno segmentado: mientras una parte reduce o cancela viajes, otra sostiene salidas al exterior, aunque bajo condiciones distintas.

En cuanto a los destinos, Brasil sigue encabezando las preferencias con el 44,3%, seguido por el bloque denominado “Resto de América” con el 19,4%. El motivo principal continúa siendo el ocio: el 79,1% de los turistas viajó por vacaciones, mientras que el 11,6% lo hizo para visitar familiares o amigos.

Los hábitos de alojamiento también muestran matices. El 29% de los viajeros optó por alquilar casas o departamentos, una modalidad que gana terreno, aunque el 36% aseguró haberse hospedado en hoteles de 4 y 5 estrellas. La estadía promedio fue de 14,1 noches, con picos más altos en destinos del “Resto del mundo” y Europa, donde se extendió entre 21 y 28 noches.

En materia de gasto, el promedio diario por persona fue de 94,5 dólares. Los niveles más altos se registraron en Estados Unidos y Canadá, con 113,7 dólares diarios, seguidos por el “Resto de América” con 102 dólares. Del otro lado del mostrador, los turistas que llegaron a la Argentina gastaron en promedio 84,9 dólares por día, con picos de 113 dólares para visitantes de Estados Unidos y Canadá y 105 dólares para brasileños.

La radiografía es clara: menos argentinos cruzando fronteras por tierra, más dificultades para sostener consumos que antes formaban parte de la rutina y una balanza turística que sigue en rojo. En ese escenario, la caída del turismo emisivo terrestre no es solo un dato sectorial. Es la evidencia de una clase media que empieza a bajarse del mapa.