Se rompe el bloque de 44 senadores y Milei congela sus reformas

10/08/2026.- Salta al Instante.– Foto portada: Cámara de Senadores de la Nación. Imagen: Web.
La votación de la ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada expuso la fractura del bloque de 44 senadores que el oficialismo buscaba consolidar como sostén parlamentario. La Casa Rosada frenó nuevas desregulaciones mientras enfrenta dificultades para avanzar con el Súper RIGI, la reforma electoral y otros proyectos clave.

La derrota política que sufrió La Libertad Avanza en el Senado dejó al descubierto una fractura que puede complicar seriamente la agenda legislativa de Javier Milei. El bloque de 44 senadores que el oficialismo presentaba como una mayoría capaz de acompañar sus reformas quedó fragmentado y obligará al Gobierno a negociar proyecto por proyecto y provincia por provincia.

Aunque LLA consiguió aprobar en general la ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, tuvo que retirar los capítulos referidos a la extranjerización de tierras y a la modificación de la Ley de Manejo del Fuego para reunir los votos necesarios.

El resultado expuso los límites de la estrategia parlamentaria oficialista y generó cuestionamientos hacia dos de sus principales figuras en el Congreso: Patricia Bullrich y el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger.

Sturzenegger quedó en el centro de las críticas

El traspié legislativo tuvo una consecuencia inmediata: el Gobierno decidió frenar la presentación de otro proyecto de características «ómnibus» impulsado por Sturzenegger, que pretendía avanzar con desregulaciones en sectores como la industria farmacéutica y la actividad editorial.

La figura del ministro también perdió peso como interlocutor político dentro del Congreso. Sus iniciativas comenzaron a generar resistencia incluso entre sectores que hasta ahora habían acompañado al Gobierno en otras votaciones.

El problema quedó expuesto durante el debate de la ley de propiedad privada, cuando el oficialismo tuvo que resignar dos capítulos centrales para evitar una derrota todavía mayor.

Bullrich también quedó bajo presión

La crisis alcanzó a Patricia Bullrich, quien había apostado a consolidar un bloque de 44 senadores aliados alrededor de La Libertad Avanza.

Sin embargo, la fragmentación del espacio dejó en evidencia que esa mayoría no funciona como un bloque disciplinado. Dentro del oficialismo comenzaron a cuestionar la estrategia utilizada para garantizar los votos y la capacidad de negociación con los sectores provinciales.

La situación se volvió todavía más delicada después de que los senadores vinculados a distintos gobernadores se opusieran a artículos centrales del proyecto.

Los gobernadores le marcaron un límite a Milei

Los mandatarios provinciales Osvaldo Jaldo, Rolando Figueroa, Gustavo Sáenz e Ignacio Torres tuvieron influencia directa sobre los senadores de sus respectivos espacios.

Sus posiciones fueron determinantes para que el Gobierno retirara el capítulo relacionado con la venta de tierras a extranjeros. Algo similar ocurrió con las modificaciones propuestas para la Ley de Manejo del Fuego.

La señal política fue clara: los gobernadores no están dispuestos a acompañar automáticamente cada iniciativa de la Casa Rosada.

A esto se sumó el conflicto generado por las declaraciones del senador libertario Joaquín Benegas Lynch, quien calificó de «tibios» a sectores que no acompañaban el proyecto.

Los senadores santacruceños José Carambia y Natalia Gadano reaccionaron abandonando el grupo de WhatsApp de los denominados 44 y reclamaron un trato político directo con la conducción nacional.

Misiones también complica el escenario

La estrategia oficialista enfrenta otro obstáculo en Misiones, donde la senadora Sonia Rojas Decut rompió el bloque que compartía con Carlos Arce y conformó un monobloque alineado con el gobernador Hugo Passalacqua.

La fragmentación de los espacios provinciales reduce todavía más la capacidad de LLA para reunir los votos necesarios para sus próximas iniciativas.

El desafío de llegar al quórum

La Libertad Avanza conserva 21 senadores, mientras que cuenta además con el respaldo de 3 legisladores del PRO y 10 radicales. Sin embargo, alcanzar el quórum de 37 senadores será mucho más complejo si los bloques provinciales dejan de funcionar como un espacio coordinado.

El escenario obliga al oficialismo a abandonar la idea de una mayoría estable y avanzar hacia negociaciones individuales.

El Gobierno tendrá por delante una agenda cargada: el Súper RIGI, que ya cuenta con media sanción de Diputados; la reforma electoral para eliminar las PASO; una nueva Ley de Salud Mental y la denominada Ley de Hojarasca.

La situación también amenaza con complicar otras designaciones y acuerdos que deben pasar por el Senado.

Con los aliados cada vez más independientes, los gobernadores reclamando mayor poder de negociación y la oposición buscando aprovechar la fractura, Milei enfrenta un nuevo problema político: conservar el control de su agenda legislativa sin contar ya con una mayoría confiable en el Senado.