23/10/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Pablo Quirno yel representante de EE.UU., Christopher Landau. Imagen: Web.
Un alto funcionario de Donald Trump reconoció que Estados Unidos sigue de cerca el proyecto de la Ley Malvinas por su impacto sobre las empresas estadounidenses. La declaración de Christopher Landau, número dos del Departamento de Estado, contrastó con la desmentida del canciller argentino, Pablo Quirno, quien había calificado las versiones sobre las presiones de Washington como «operaciones».
La controversia suma tensión a la relación entre ambos gobiernos y expone las diferencias en torno a una iniciativa impulsada por la administración de Javier Milei. Además, el oficialismo frenó el avance legislativo del proyecto y todavía no definió una nueva fecha para su tratamiento.
Landau reconoció el interés de EE.UU. por sus empresas
Durante una conferencia de prensa junto a Quirno, Landau sostuvo que su país está atento a los intereses de sus compañías, aunque también manifestó respeto por el procedimiento legislativo argentino.
«Nosotros estamos obviamente viendo los intereses de nuestras empresas. Es natural que cualquier país se preocupe por eso, pero quiero destacar que nosotros respetamos el proceso legislativo de la gran nación argentina», afirmó el funcionario estadounidense.
Las declaraciones se conocieron cuatro días después de que el canciller argentino rechazara una publicación periodística que señalaba que el gobierno de Trump había pedido a Milei que la Ley Malvinas no perjudicara a las empresas estadounidenses.
Quirno había respondido en la red social X con la frase «Falso. Operadores operados». Sin embargo, las palabras de Landau confirmaron que Washington tiene en cuenta el posible impacto de la iniciativa sobre los intereses comerciales de sus empresas, aunque no constituyen por sí solas una confirmación de todos los detalles de la supuesta gestión diplomática publicada previamente.
Quirno defendió el proyecto, pero crece la tensión
Frente a las declaraciones del funcionario estadounidense, Quirno sostuvo que el proyecto no está dirigido contra ningún país en particular. También argumentó que la iniciativa les permite a las empresas elegir entre invertir en Vaca Muerta o participar de una actividad que el Gobierno argentino considera ilegítima en las islas Malvinas.
La controversia también había generado una fuerte reacción de Santiago Caputo, uno de los impulsores de la iniciativa. El asesor presidencial cuestionó la publicación original y acusó al medio de difundir información no verificada sobre un asunto de especial sensibilidad para la Argentina.
Caputo participó el jueves de una reunión entre Landau y el ministro de Economía, Luis Caputo, en medio de las conversaciones entre funcionarios de ambos países.
El Gobierno frenó el tratamiento en el Congreso
La discusión diplomática coincidió con un freno al avance parlamentario de la Ley Malvinas. Según la información publicada por La Política Online, Martín Menem canceló la convocatoria al plenario de comisiones que debía emitir dictamen sobre el proyecto.
El plan inicial del oficialismo era avanzar con el texto para llevarlo al recinto durante la sesión de esta semana. Sin embargo, el tratamiento quedó postergado y, hasta el momento de la publicación, no se había anunciado una nueva fecha.
El episodio abre interrogantes sobre el futuro de la iniciativa y sobre el equilibrio que busca mantener el Gobierno entre su reclamo de soberanía sobre Malvinas y la relación estratégica con Estados Unidos.
Mientras Washington expresa su interés por proteger a sus empresas, la administración de Milei enfrenta el desafío de definir cómo avanzará con una ley que involucra cuestiones de soberanía, inversiones y relaciones internacionales.







