¡TRAICIÓN A LA PATRIA!: Milei entrega el Mar Argentino a EE.UU.

21/05/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Milei ante la jefa del Comando Sur de Estados Unidos, la general Laura Richardson. Imagen: AFP.
El Gobierno de Javier Milei quedó en el centro de una feroz polémica tras conocerse la firma de un acuerdo entre la Armada Argentina y la Cuarta Flota de Estados Unidos que habilita cooperación militar, transferencia tecnológica, entrenamiento y operaciones conjuntas bajo el argumento de combatir “amenazas” en el Atlántico Sur. La decisión fue interpretada por exfuncionarios, especialistas y sectores vinculados a la soberanía nacional como un paso directo hacia la cesión de control estratégico sobre el Mar Argentino.

La carta de intención, firmada entre el jefe de la Armada, Juan Carlos Romay, y el comandante de la Cuarta Flota, Carlos Sardiello, fue anunciada por la Embajada de Estados Unidos y contempla un programa de cinco años para la “protección de bienes comunes globales”, una definición que encendió todas las alarmas políticas y militares. Para los críticos, detrás de esa frase se esconde el verdadero objetivo de Washington: avanzar sobre recursos estratégicos argentinos y consolidar su presencia militar en el Atlántico Sur.

El acuerdo incluye entrega de tecnología, equipamiento aéreo, sistemas de vigilancia y apoyo operativo de marines estadounidenses en aguas argentinas. También prevé el arribo de aeronaves Beechcraft King Air 360ER para patrullaje marítimo, aunque desde sectores militares cuestionaron que el país siga sin contar con una flota naval suficiente para custodiar su propio territorio marítimo.

La movida se da en medio del alineamiento total de Milei con Donald Trump y su incorporación al denominado “Escudo para las Américas”, una coalición militar impulsada por Washington con el argumento del combate al narcotráfico, pero que para muchos representa una avanzada geopolítica de Estados Unidos en América Latina frente a China y Rusia.

El escándalo explotó aún más después de que trascendieran declaraciones del embajador estadounidense Peter Lamelas, quien habló abiertamente de una “alineación estratégica profunda” con Argentina. La imagen de Milei posando sonriente en el portaaviones USS Nimitz junto a funcionarios norteamericanos terminó de alimentar las acusaciones de subordinación política y militar.

Exministros y referentes de defensa advirtieron que el convenio podría ser inconstitucional si no pasa por el Congreso Nacional. El exministro Agustín Rossi sostuvo que un acuerdo de estas características no puede ejecutarse sin aprobación parlamentaria y vinculó directamente la iniciativa con los planes militares regionales impulsados por Trump.

Jorge Taiana también lanzó durísimas críticas y afirmó que hablar del Mar Argentino como “bien común global” implica relativizar la soberanía nacional sobre recursos estratégicos, la plataforma continental y la Zona Económica Exclusiva. Según remarcó, el riesgo es abrir la puerta a una injerencia extranjera permanente en áreas clave para el desarrollo argentino.

Desde el Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas de La Plata, Ernesto Alonso fue todavía más contundente y denunció un “plan sistemático de entrega”, asegurando que mientras el Gobierno aplica un ajuste feroz sobre las Fuerzas Armadas, permite el avance extranjero sobre espacios soberanos.

La exministra de Seguridad Sabina Frederic también advirtió que Estados Unidos no solo aportará equipamiento sino que accederá a información sensible recopilada en el Atlántico Sur, generando además posibles conflictos internos entre la Prefectura Naval y la Armada por el control operativo de la vigilancia marítima.

El trasfondo de la disputa es gigantesco. El Atlántico Sur concentra recursos pesqueros, energéticos y minerales estratégicos, además de ser un punto geopolítico clave en la disputa global entre Estados Unidos y China. Mientras Washington presiona para expulsar la influencia china de la región, sectores políticos argentinos denuncian que Milei está entregando soberanía a cambio de respaldo internacional.

La revelación del acuerdo sacudió el escenario político y reabrió el debate sobre el control extranjero en áreas estratégicas, el rol de las Fuerzas Armadas y el futuro del Mar Argentino en medio de una creciente tensión internacional.