Vino salteño en alerta: bodegueros aseguran que el último buen año fue 2023

21/09/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Ilustrativa. Web.
El sector vitivinícola salteño atraviesa un escenario de caída del consumo, acumulación de stock y dificultades para sostener la rentabilidad. Alejandro Martorell, presidente de Bodegas de Salta, aseguró que 2023 fue el último año de buen consumo y advirtió que la situación se profundizó durante los últimos años.

El dirigente aclaró que la retracción del mercado no comenzó exclusivamente con la actual coyuntura económica, pero sostuvo que el panorama se agravó. La menor demanda dejó una importante cantidad de vino acumulado en las bodegas, mientras productores enfrentan además problemas vinculados con los precios de la uva y los costos de la actividad.

El consumo de vino cayó con fuerza

Martorell explicó que “el último año de buen consumo fue el año 23” y que desde entonces se produjo una caída sostenida de la demanda.

Los datos que aportó permiten dimensionar el cambio en los hábitos de consumo: según el dirigente, Argentina pasó de registrar niveles de entre 70 y 90 litros por persona al año a unos 16 litros actualmente. La disminución también está vinculada, según explicó, con la aparición de nuevas bebidas alcohólicas y alternativas sin alcohol.

Para las bodegas salteñas, uno de los efectos directos es la acumulación de vino sin vender. Martorell ya había advertido que durante 2026 hubo viñedos donde quedaron uvas sin cosechar, debido a que los valores pagados por la materia prima no permitían cubrir los costos de producción.

Una botella puede tener 62% de impuestos

Otro de los puntos cuestionados por el presidente de Bodegas de Salta es la carga impositiva que recae sobre el vino.

Martorell afirmó que el 62% del precio de una botella corresponde a impuestos, una situación que, según planteó, afecta la competitividad de las bodegas y dificulta el desarrollo de la actividad.

El planteo se produce en un contexto en el que el sector también enfrenta problemas de comercialización y una fuerte presión sobre los costos productivos.

El pedido para revisar la alcoholemia cero

Martorell también volvió a cuestionar la política de tolerancia cero de alcohol al volante vigente en Salta y pidió analizar sus resultados después de varios años de aplicación.

“No decimos qué hay que hacer. Lo que se debía hacer es estudiar las estadísticas y ver qué sucedió, cuántos accidentes se produjeron con menos de 0,5”, planteó el dirigente.

Su reclamo apunta a determinar si la normativa tuvo el efecto esperado sobre la seguridad vial y, al mismo tiempo, evaluar su impacto sobre una provincia cuya actividad turística está estrechamente vinculada con la producción vitivinícola.

Cafayate, entre el vino y las restricciones

El titular de Bodegas de Salta también puso el foco en Cafayate, uno de los principales destinos del enoturismo provincial.

Según explicó, la actividad de los enólogos incluye degustaciones y pruebas de los vinos durante el proceso de elaboración. En ese sentido, sostuvo que la normativa puede generar dificultades para quienes trabajan en las bodegas y luego deben trasladarse.

“Cuando un enólogo está trabajando, obviamente tiene que estar probando vinos. No los toma, pero siempre algo queda”, señaló Martorell al plantear su preocupación por los controles de alcoholemia.

Un sector golpeado por varios frentes

La discusión sobre el consumo y la alcoholemia se da mientras la vitivinicultura salteña enfrenta otros problemas. La caída de la demanda, el stock acumulado, los precios de la uva y los costos productivos forman parte de un escenario que viene generando preocupación entre bodegueros y productores.

A esto se sumó recientemente una helada que afectó viñedos de los Valles Calchaquíes, en un momento particularmente sensible para las plantas. El sector todavía evalúa el impacto de ese fenómeno climático sobre la próxima producción.

Así, mientras Salta continúa promocionando su oferta de vinos de altura y enoturismo, las bodegas enfrentan el desafío de recuperar consumo y rentabilidad en un mercado que, según los propios referentes del sector, cambió profundamente en los últimos años.