El hecho sucedió en la cadena de lomiterías Di Metro, que es propietaria de la cadena Lomitos 2 por 1. Los trabajadores estaban encerrados en un cuarto de la sede principal de la empresa, en Aviador Kingsley al 2900, adonde fueron los inspectores del Ministerio tras la denuncia.

«Cuando llegamos se resistían a que ingresemos al lugar. Había un primer salón con seis trabajadores en un espacio muy chico y uno de los inspectores se percató de una heladera que estaba tapando una puerta. Se escuchaban ruidos detrás», contó Juan Rousselot, secretario general de Uthgra en la provincia.

Ninguna de las veintisiete personas figura como trabajador registrado y, por lo que se reconstruyó, «trabajaban entre 12 y 13 horas por día» con «salarios de miseria». En el sindicato precisaron que «nadie denunciaba porque vivían con miedo de perder el poco ingreso que tenían», que en muchos casos era el único sustento y que ahora podría haber juicios. No se precisó si hubo detenciones.