01/12/2025.- Salta al Instante.- Foto portada: Bullrich anunciando las modificaciones del Código Penal.
En su último día al frente del Ministerio de Seguridad, Patricia Bullrich se retiró del Gabinete con un acto que funcionó tanto como despedida como lanzamiento político: presentó la reforma integral del Código Penal que el Gobierno enviará a sesiones extraordinarias y que promete endurecer penas, recortar beneficios y consolidar la línea punitivista que reclama Javier Milei.
“Dejamos atrás la doctrina zaffaronista”, celebró Bullrich, en un mensaje dirigido al electorado más duro del oficialismo. Y remató: “El que las hace, las paga”, frase que resume el espíritu del proyecto elaborado en conjunto por Seguridad, Justicia y Legal y Técnica.
Un Código Penal reescrito bajo la lógica del castigo
El texto, que el Ejecutivo todavía no publicó oficialmente, anticipa un incremento generalizado de penas para homicidios, robos, narcotráfico, trata de personas y pornografía infantil, además de la incorporación de figuras como la “reiterancia”, el juicio en ausencia y un esquema antimafia inspirado en legislaciones de línea dura.
Según adelantó el Ministerio de Justicia, el 82% de los delitos deberán cumplir pena efectiva, lo que implica elevar los mínimos de condena para evitar excarcelaciones. El Gobierno también anunció que las prisiones perpetuas “no tendrán límite temporal”, reforzando el enfoque de castigo máximo como eje del modelo.
Un cierre de gestión pensado para abrir una etapa política
Bullrich se despidió con elogios de Javier Milei, quien reivindicó su aporte a “cambiar el paradigma de seguridad” y la calificó como autora de la llamada “doctrina Bullrich”. El vocero Manuel Adorni reforzó la idea: la exministra sería clave para “reconstruir mayorías” en el Senado, donde el Gobierno enfrenta su principal debilidad.
La funcionaria aclaró que su salida no fue un desplazamiento sino una misión política: encabezar la lista de senadores por la Ciudad de Buenos Aires. Su lugar en Seguridad quedará en manos de su histórica colaboradora, Alejandra Monteoliva, continuidad total del esquema policialista y represivo al que Bullrich dio forma desde diciembre.
“Seguridad construyó un equipo que puede seguir adelante”, dijo la ministra saliente, aludiendo a una transición sin matices. Y cerró con un objetivo explícito: impulsar desde el Congreso las reformas estructurales que la Casa Rosada necesita para avanzar en su programa de seguridad y orden público.
El trasfondo: penal más duro, Congreso más débil
La reforma aparece en un contexto donde Milei intenta mostrar autoridad y disciplina interna, al tiempo que presiona al Congreso para aprobar su paquete de leyes. El endurecimiento penal funciona, en ese sentido, como una bandera política más que como una política criminal integral.
Con un sistema penitenciario colapsado, recursos en caída y una estructura judicial desbordada, la pregunta que sobreviene es la de siempre: ¿cuánto de este nuevo Código Penal podrá implementarse realmente y cuánto forma parte del nuevo marketing oficialista?
Lo que sí quedó claro es que Bullrich se va, pero su “doctrina” —y su disputa por el poder dentro del oficialismo— recién empieza.
Con información de El Destape.







